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De la escuela a casa, gestionando archivos en línea

Durante las clases que he presenciado en el presente año, he visto más de una vez un problema en las salas de informática que ha desalentado el trabajo de los estudiantes, sobre todo cuando muchos grupos trabajan en la misma sala, con las mismas computadoras. El problema de borrar archivos ajenos.


En mis clases comenzamos el año preparando antes que nada nuestros espacios para trabajar, previendo justamente esa problemática y otras relacionadas. Es así que comenzamos nuestras clases creando un espacio de trabajo en Edmodo, lo que nos ha permitido hasta el día de hoy no solo comunicarnos fuera de horas de clase, sino utilizar las funciones de Biblioteca y Mochila que este espacio ofrece para conservar archivos, transferirlos a la cuenta y reutilizarlos en casa o en futuras clases. Ya de por sí, esto ha solucionado toda una serie de problemas frecuentes en lo que se refiere a el uso de los archivos generados por los estudiantes.


Alumnos de Galileo trabajando en computadoras


Ahondando en el tema, en el transcurso del año he analizado algunas propuestas más simples, que espero implementar con más fuerza en el próximo período de clases. Tienen que ver con el uso de DropBox para sincronizar archivos entre todas las computadoras en las que trabajamos (incluyendo las personales, claro está) y Evernote para sincronizar notas.


En el caso de DropBox, lo propuse en una de las clases de un colega, cuando se presentó la queja mencionada arriba por parte de los alumnos de que les borraban documentos. Con el permiso del colega y ya que en esa clase actúo como profesor de apoyo, expliqué a la clase como crear su cuenta en DropBox y sincronizar sus carpetas y archivos, por lo que los resultados podré analizarlos en las próximas clases, aunque se reflejó un ambiente de satisfacción entre los estudiantes apenas pudieron ver una solución simple a su problema.


En el caso de Evernote, ya que algunos estudiantes de uno de los centros en los que trabajo van a clase con sus computadoras personales, y algunos con smartphones (los cuales pueden usar en mis clases), lo estoy formulando y planteando para que puedan tomar nota de los trabajos y tareas, y puedan luego conservar sus notas para usarlas como referencia, o material en casa. También para compartir trabajos, ya que Evernote ofrece esa posibilidad. Pero, como dije, en este caso en particular, todavía estoy evaluando un plan definido de trabajo, para que sea efectivo y los resultados sean más apreciados.


Ambos programas pueden ser instalados en computadoras e incluso en dispositivos móviles. Pero además pueden accederse vía web, por lo que la disponibilidad de los recursos es casi universal entre los estudiantes. Basado en las experiencias de Edmodo durante este año, los estudiantes trabajan incluso más en su casa que en clase, y me llueven devoluciones de trabajos cuando estoy en casa. Así que estoy casi seguro que proponer estas nuevas herramientas serán también apreciadas en las siguientes etapas.


[Gentileza de fotografía: Agustina Flores]

jueves, 22 de septiembre de 2011
Posted by Pablo Buydid

Cuente historias

Estos días he estado leyendo material de un libro de Tom Peters, que aunque está orientado a empresas, siempre es posible aplicar a la educación. Cierto, la educación es una gran empresa, en todos sus sentidos, y tal vez por eso tantas cosas leídas en el libro sean tan aplicables a muchos de los campos de mi actividad.


También ocurrió que estos días he tenido la oportunidad de hablar con varios profesores acerca de algunas dificultades que encontramos ante los estudiantes al momento del estudio. Rechazo a realizar tareas, resistencia a la educación, rebeldía ante las tareas asignadas y una lista no muy corta de inconvenientes que afectan negativamente esta labor, pero sobre todo, les perjudica en su desarrollo.


Y ahí es donde vino a mi memoria las palabras leídas. El autor cuenta en uno de sus artículos cómo los mejores líderes del mundo CUENTAN HISTORIAS. Una de las profesoras, quien también trabaja como psicóloga en uno de los institutos (y es su profesión), mencionó que obtiene resultados más alentadores cuando le dá vueltas a un asunto a través de un largo ejemplo, una historia bien elaborada. Solo así ha podido mantener la atención un tanto más orientada al tema que trata. ¿No será que entonces deberíamos intentar esa técnica?


Cierto, todos los profesores deberíamos contar historias... al menos los que tenemos la intención de alcanzar objetivos con una correcta estrategia. Pero también es cierto que al mismo tiempo que la juventud se encuentra en una etapa de crisis, muchos profesores también... e incluso muchos sistemas educativos.


Tom Peters menciona en una sección de su tema: "Obsesiónese por la calidad, y su equipo [en este caso, por qué no, sus estudiantes] no tardará en obsesionarse también". Contar historias, más que citar información estructurada puede ser una vez más, una herramienta a nuestro favor. Por supuesto, acompañada de buenas actitudes de parte de un profesor, intentando captar, medir, sondear la atención e interés de los estudiantes. En definitiva, somos propulsores de un equipo llamado Clase de estudios, y como en toda empresa, los miembros de un equipo tienden a imitar (voluntaria y más que nada involuntariamente) a sus "jefes", sus influyentes directos. Envonlver a los estudiantes en un tema, a través de historias puede contribuír en su concentración e interés.


Lo he intentado, y en algunos casos, al menos, he obtenido resultados interesantes.


¿Está esta alternativa en tus planes de trabajo? Me encantaría conocer experiencias.

jueves, 2 de junio de 2011
Posted by Pablo Buydid

Actitud docente

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Estos días estoy retomando mis actividades como docente. Elecciones de horas, preparar material previo para comienzo de clases, reuniones de coordinación preliminares, ajustes de horario y demás. Todo el ambiente nos lleva a prepararnos para un nuevo año de clases.


Esta tarde repasaba algunas notas en un libro de Charles Handy: La organización por dentro, y en uno de sus capítulos presenta un capítulo titulado "La rosquilla invertida". Me hizo recordar algunas conversaciones con compañeros docentes, y traté de sacar partido de todo esto. No faltan los colegas que exponen sus problemas para "controlar" y dirigir una clase, temas de disciplina y actitud de trabajo de los estudiantes.


Suelo trabajar con estudiantes que se inician en secundaria (primero y segundo año), un nivel que de por sí suele ser difícil encauzar, por el cambio de ambiente, temores, y todo lo que les rodea. Lamentablemente, a veces no sabemos cómo encarar esta situación, y se suele ir de frente contra los estudiantes. Justamente, algo que cita el capítulo de Charles Handy que mencioné antes, cita la experiencia en el sistema educativo británico, en el que en la década de los 80 los docentes se quejaban de un tema similar. Luego de algunos estudios se concluyó que el problema se solucionaba rápidamente haciendo un cambio de actitud de parte del profesor: destacar la buena actitud, un buen trabajo, un buen gesto del estudiante, e ignorar la mala conducta. Aplicar esa premisa logró "poner de moda la buena conducta" en tan solo tres semanas.


He comprobado la experiencia en mi propio caso. Todos los años me encuentro con estudiantes que se resiten a "colaborar" en clase, o que no se desempeñan correctamente. Incluso estudiantes con serios problemas que les impide rendir correctamente sus estudios. Mimarlos (como sugiere Ch. Handy) logra excelentes resultados en poco tiempo. Y lo comparo con resultados en clase (se logra un ambiente más apacible), con rendimiento en tareas (los alumnos se esfuerzan por ser creativos) y a fin de año (pocos estudiantes van a exámen por bajo rendimiento).


Es el docente el encargado de lograr un buen ambiente en clase, y se logra con cosas sencillas. Aunque en la realidad no somos amigos de cada uno de los estudiantes, gestos amistosos, palabras de encomio, destacar un buen trabajo (por muy sencillo que parezca) hace que el estudiante saque lo mejor de sí la próxima vez. Mientras logramos eso podemos ignorar en una medida razonable su conducta, ya habrá tiempo para pedirle que mejore en esa actitud luego de ganar un terreno común. El docente también es el encargado de aplicar el ejemplo. El libro que mencioné no es un manual de docentes, más bien trata de organizaciones en general. Pero contiene muchos consejos para toda actividad. Algo que he aprendido es que nuestro entorno se moldea a la actitud general de quien dirije la empresa. En el caso de un salón de clases ocurre lo mismo: los estudiantes terminan siendo un reflejo de lo que ven o se les permite alrededor. Una buena influencia les ayudará a lograr un año excelente, y muchos de ellos justamente necesitan un buen referente, no quien les acuse.


En fin, se acercan las clases, y aunque hay clases que son un desafío (como todas los empleos), es una gran satisfacción lograr objetivos, siendo abiertos a nuevas tendencias, o buenas cualidades.




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Sobre mi...

Mi nombre es Pablo Buydid. Soy profesor de informática y robótica en primaria y secundaria.

Trabajo en el departamento de Maldonado, Uruguay

Pueden encontrar más información sobre mi trabajo en mi página personal: www.pablobuydid.space

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