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Todos los alumnos son distintos: adaptarse en un salón de clases

Una tarea que puede suponer dificultades para un docente, es cómo evaluar efectivamente a cada uno de sus alumnos. Un docente puede plantear un criterio y aplicarlo en el aula. Pero conforme va conociendo a sus estudiantes se dará cuenta que no todos aprenden del mismo modo, no todos reaccionan a los mismos estímulos. Y cada uno presentará sus fortalezas y debilidades en diferentes áreas.
Hoy tuve la oportunidad de conversar abiertamente de estos temas en una de mis últimas clases de informática. Está terminando el año escolar y con la entrega de los parciales finales, muchos estudiantes que han iniciado el período de secundaria este año se encuentran frente a los lógicos temores de la evaluación.

No todos los estudiantes trabajan igual

Una de las cosas que hay que tener bien claro: no todos los estudiantes tienen las mismas habilidades, no todos trabajan igual. Esto de por sí presenta un desafío. Adaptarse no a un grupo de estudiantes, sino a cada uno de ellos, al menos hasta el grado que saque lo mejor de su aprendizaje a luz. 
En cada clase vamos a encontrarnos con estudiantes que presentan sus propias capacidades. Así conoceremos a alguno que se destaque en sus trabajos y evaluaciones escritas. Otro se desenvolverá mejor en forma oral. Alguien puede ser muy hábil resolviendo problemas mientras que otros necesitan que se expliquen en detalle las consignas para alcanzar el resultado... y seguro lo harán. ¿Cual de estos sub-grupos de estudiantes es más inteligente? ¿Cuál de estos va a aprender realmente lo que se espera? Todos, claro.
Precisamente, nos importa que puedan terminar sus clases con un conjunto de conocimientos que les sea útil a ellos mismos. La evaluación es otro tema: saber qué es lo que aprendieron para que podamos tomar nota sobre cada uno. Pero no todos pueden demostrarlo de la misma manera.
Queda muy claro que no es una tarea no tan fácil y obviamente en ocasiones los profesores podemos equivocarnos o puede ser necesario replantear nuestro modo de evaluar.
Algunos estudiantes sacan buenos resultados en sus evaluaciones escritas. Otros lo hacen cuando presentan la evaluación en forma oral. En definitiva, ambos demuestran haber comprendido el tema y son capaces de demostrar que tienen el conocimiento adquirido.

Tomar en cuenta las dificultades.


Generalmente hacemos hincapié en los resultados obtenidos. Y en esto la calificación tomando en cuenta la "nota" se vuelve eje del asunto. Pero existen ciertas dificultades que nos exigen cambiar ligeramente el parámetro de evaluación.
Imaginemos un estudiante con dislexia. Aunque no todos los casos de este trastorno son iguales, es importante tener en cuenta que dichos estudiantes luchan contra una dificultad que va muchísimo más allá del "esforzarse por escribir correctamente". Sencillamente no pueden ejercer un control total sobre esa dificultad. ¿Cómo evaluaremos a dicho estudiante entonces?
Según algunos expertos es importante destacar el proceso, más que el resultado al trabajar con estudiantes que se encuentren en este grupo. Un estudiante con dislexia necesita mantener sana su autoestima, entender que se le da atención y un poco más de tiempo para completar su trabajo. Por eso es importante dar encomio no solo al terminar una tarea, sino durante la elaboración de la misma. Aunque podemos estimularlo a hacer algún trabajo de un modo mejor que el presentado, hacerlo con tacto, usando las palabras adecuadas y destacando las cosas que se hicieron bien, va a motivar al estudiante a hacerlo aun mejor la próxima vez. Y la evaluación que hagamos de su trabajo, tomará en cuenta estos detalles.
Si bien se dice que cada estudiante presenta en cierta forma un "techo" al que puede llegar, esto es al final muy relativo. Porque ese techo no es igual evaluarlo ante un estudiante con aptitudes ideales, que ante uno con dificultades de aprendizaje, dislexia, etc. Es decir que ese supuesto techo no es fijo: se flexibiliza según las necesidades y posibilidades del estudiante.

Dejar bien claras las pautas.
Es oportuno en este aspecto, dejar bien claro cómo evaluaremos el trabajo. Generalmente acostumbro dejar esto bien claro ya en la primer clase del año. Pero aun así a veces los estudiantes siguen haciéndose una falsa idea de la evaluación, por lo que es importante seguir demostrando en la práctica cómo es que resultamos flexibles al momento de evaluar.
Todo esto no quiere decir que "regalemos" el año a un estudiante con dificultades, sino que adaptando nuestro margen, fomentamos la motivación necesaria para que todos alcancen una meta saludable.
Y seamos claros y prácticos en eso de adaptar la evaluación. Busquemos las fortalezas e intentemos destacarlas para que el estudiante progrese. Combinemos diferentes formas de enseñar y hagamos un esfuerzo por detectar cual resulta mejor con diferentes estudiantes.
De este modo, lograremos que nuestros estudiantes logren realizar un trabajo eficiente y se sientan dignos por su trabajo.

sábado, 26 de noviembre de 2016
Posted by Pablo Buydid

Ferias de Ciencias: estimular el trabajo en equipo.

Esta semana, entre el 27 al 29 de octubre, se ha venido realizando la 30° Feria Nacional de Clubes de Ciencias. Aunque he participado en varias ocasiones a nivel departamental, es mi primera vez que asisto a una nacional, no exactamente como orientador ni participante de un club.
Pero de las muchas cosas que se rescatan y se fomentan en ocaciones así, además de motivar el pensamiento científico, el espíritu de investigación, etc, encuentro siempre muy positivo la capacidad de trabajo en equipo que se expone en cada trabajo, desde los más pequeños participantes, hasta los ya adultos.
En este caso participaron 192 Clubes de todo el país. Se realiza en las instalaciones del Argentino Hotel de Piriápolis, un marco que además del buen servicio que se brindó, expone toda la historia de Piriápolis y ofrece a muchos chicos la oportunidad de visitar un lugar histórico, cultural y turístico.
Trabajar en un proyecto de ciencias no es fácil. Requiere mucho esfuerzo, recursos y tiempo. Se necesita consultar fuentes, investigar a fondo, usar el ingenio, llegar a conclusiones mediante experimentar y diversas pruebas. Pero visitar los stands y escuchar la presentación de niños y jóvenes, con sus ingeniosas investigaciones, es algo que emociona, que hace confiar en el potencial de los niños trabajando en equipo. Por supuesto, si visitamos stands de categorías más adultas, encontraremos el mismo rasgo destacable, lo que demuestra que se puede sustentar esta idea a lo largo de la educación de niños y jóvenes, a través del tiempo.
El trabajo de los orientadores es muy importante en este aspecto. Y tiene muchas ramas. Tiene que dirigir la investigación haciendo algunas intervenciones oportunas, guiando la investigación... Recordemos que la investigación o el proyecto no es del orientador, sino de los estudiantes. El orientador es un ayudante para dirigir el camino a andar.
Pero además, debe estimular de distintas maneras el pensar y el trabajar en equipo. Demostrar en la práctica cómo los estudiantes pueden (y tienen que) apoyarse en el trabajo paralelo de sus compañeros para lograr mejores resultados.
Me ha tocado trabajar como orientador en algunas ocasiones. Y créanme que da una gran satisfacción cuando ves a tus estudiantes desarrollar estas habilidades, que generalmente ya las traen adoptadas, gracias al trabajo de maestros y profesores. También satisface enormemente la capacidad que demuestran para exponer temas que uno puede pensar que no están acorde con sus posibilidades (FALSO) y que sin embargo lo analizan, desarrollan y exponen con habilidades sobresalientes.

En esta oportunidad quiero felicitar a los integrantes de todos los clubes de ciencia que tuve posibilidad de visitar durante los últimos dos días. Y también a sus orientadores, esperando que disfruten de su experiencia, la sigan trabajando y logren estas cosas tan buenas de las que he hablado aquí y he visto estos días.




viernes, 28 de octubre de 2016
Posted by Pablo Buydid

Seguridad digital en Centros Educativos

¿Cómo estamos posicionados ante el avance de la tecnología en nuestros Centros Educativos? ¿Cómo podemos protegernos de situaciones que puedan surgir en cuestiones de seguridad digital? Analizamos 10 puntos que pretenden ser el punto de partida para una estrategia efectiva y más amplia.

Hoy publiqué en ScribD y en Issuu una copia de mi último trabajo escrito sobre este tema, llamado precisamente Seguridad Digital en Centros Educativos.

Toma nota de diez puntos importantes que se deberían considerar en este aspecto, teniendo en cuenta el ritmo tan vertiginoso de las tecnologías de la información en nuestro entorno, pero en este caso particular, en torno a los estudiantes que asisten a estudiar. Abundan los casos en que el uso sin precausión de dispositivos móviles, redes sociales y otros terminan causando problemas a compañeros, a las familias y a la misma institución.

No podemos ignorar la tecnología, ni negarla. Forma parte de nuestra sociedad actual. Pero debemos contemplar el educar en este sentido al tiempo que elaboramos planes de prevención ante posibles problemas que se analizan en el documento.

Seguridad Digital en Centros Educativos

Pueden visitarlo aquí:

ScribD: http://es.scribd.com/doc/148624688/Seguridad-Digital-en-Colegios

Issuu: http://issuu.com/culterpaulus/docs/seguridad_digital_en_colegios

 

Seguridad digital en Centros Educativos

¿Cómo estamos posicionados ante el avance de la tecnología en nuestros Centros Educativos? ¿Cómo podemos protegernos de situaciones que puedan surgir en cuestiones de seguridad digital? Analizamos 10 puntos que pretenden ser el punto de partida para una estrategia efectiva y más amplia.

Hoy publiqué en ScribD y en Issuu una copia de mi último trabajo escrito sobre este tema, llamado precisamente Seguridad Digital en Centros Educativos.

Toma nota de diez puntos importantes que se deberían considerar en este aspecto, teniendo en cuenta el ritmo tan vertiginoso de las tecnologías de la información en nuestro entorno, pero en este caso particular, en torno a los estudiantes que asisten a estudiar. Abundan los casos en que el uso sin precausión de dispositivos móviles, redes sociales y otros terminan causando problemas a compañeros, a las familias y a la misma institución.

No podemos ignorar la tecnología, ni negarla. Forma parte de nuestra sociedad actual. Pero debemos contemplar el educar en este sentido al tiempo que elaboramos planes de prevención ante posibles problemas que se analizan en el documento.

Seguridad Digital en Centros Educativos

Pueden visitarlo aquí:

ScribD: http://es.scribd.com/doc/148624688/Seguridad-Digital-en-Colegios

Issuu: http://issuu.com/culterpaulus/docs/seguridad_digital_en_colegios

 

No nos olvidemos de encomiar

En nuestras aulas hay estudiantes con diferentes maneras de ser, con distintas motivaciones, capacidades y cualidades. Mucho hablamos de esas cosas, a menudo sobre las dificultades que se nos presentan ante algunas de estas, cuando notamos que no compatibilizan con lo que esperamos de un grupo. Cuando esto sucede, solemos realizar todas las observaciones posibles a todos lo implicados: damos un sermón al estudiante, notificamos a la dirección, y hasta queremos hablar con los padres para intentar manejar un poco mejor la situación. Por supuesto que dichos pasos son correctos cuando se los emplea con el fin de lograr una mejora en el relacionamiento o el desempeño de nuestros estudiantes, o para corregir algo que no marcha bien.
Ahora, muchos de nuestros estudiantes sí cumplen en distinto grado nuestras expectativas. Otros demuestran que se esfuerzan, se ocupan de sus tareas, presentan trabajos, tienen buena actitud hacia sus compañeros, incluyendo al profesor o profesora. ¿Qué hacemos en estos casos?
Sería negativo simplemente concentrarnos demasiado en el primer grupo de estudiantes, tanto como para olvidar que los estudiantes del segundo grupo comentado aquí necesitan encomio.
Una palabra correcta, en el momento que sea merecida, puede lograr mucho. Si quienes somos adultos nos motivamos con palabras de reconocimiento de un familiar, un amigo o un encargado, cuánto más un estudiante que nota que su trabajo es apreciado.
El encomio logra muchas cosas. Primeramente, refuerza su actitud y estado emocional. Eso es muy bueno para contribuír con un buen desempeño general de nuestros estudiantes. Además, lo motiva para dar nuevamente lo mejor de sí la próxima oportunidad que tenga que realizar una tarea similar a la que supimos apreciar.
En algunos grupos estoy usando herramientas en línea para poder llevar un registro de puntos positivos y negativos de los estudiantes durante la clase. Este registro es accesible por los estudiantes en tiempo real en clase, a través de un panel de notificación. En reiterados casos, estudiantes que han sido notificados por su participación (y se explica la razón de su puntuación) reiteran su acción inmediatamente luego de esto. Aunque muchas veces piden que se tenga en cuenta esta nueva participación a la hora de volver a calificar en línea, el motivo lo considero bueno, y logra lo principal: el interés, esfuerzo y participación de los estudiantes.
Claro está, por encima de esta o cualquier aplicación que usemos, las palabras que digamos audiblemente, en persona, durante la clase, o al terminar la misma, y que signifique que hemos apreciado el buen trabajo de un estudiante, logra cosas aun mejores. Porque funcionamos de ese modo. Y tal encomio o reconocimiento debe ir acompañado de un semblante sincero y explicar por qué reconocemos su trabajo.
También esto puede ser contagioso en clase, y más estudiantes pueden intentar imitar a quienes reciben ánimo. Pero hay estudiantes que simplemente no tendrán la iniciativa de imitar a dichos estudiantes. Si lo notamos, siempre es bueno apreciar cualquier signo oportuno que merezca ser reconocido, y en forma sincera felicitar o reconocer dicho punto fuerte. Luego podemos conversar con el estudiante para que sea capaz de usar ese punto a favor en pro de alcanzar nuevas metas.

Gran parte de la educación en nuestra aula, pasa no necesariamente por lo académico, sino por la calidez humana para que el conjunto educativo sea algo que se disfrute, logre objetivos y motive a nuestros estudiantes a dar más de sí.

 

lunes, 22 de abril de 2013
Posted by Pablo Buydid

Aprender todos los días

Estoy muy contento al contemplar profesores con ganas de seguir aprendiendo...

En la reunión de profesores previa a clases, en un instituto de secundaria, una profesora con años de experiencia, a quien no se le pone en duda sus conocimientos en su materia, expresó cómo se siente obligada a cambiar permanentemente, a no dejar de aprender, a replantearse sus sistemas y contenidos año tras año. Ahí vive la juventud de la enseñanza, en el replanteo contínuo de nuestra vocación.

Dicha profesora está presente en un curso sobre diseño que realizamos junto a otros 6 profesores de la zona, con mucho entusiasmo. Y me alegra ver (y se contagia) cómo ese espíritu está presente en todos los profesores-estudiantes.

 La tarea de aprender no culmina en ninguno de nosotros. Nos mantiene vivos. Nos traza horizontes nuevos para explorar. En mi caso, va acercándose la fecha de iniciar un nuevo año de clases. Y aquí me tienen, preparando nuevas líneas para hacer de los cursos 2013, algo más entretenido, práctico, visual y ágil. ¡Espero ansioso poder comenzar!

viernes, 8 de febrero de 2013
Posted by Pablo Buydid

Enseñar... con sencillez

Es admirable tomar nota de los conocimientos de una persona. Si dicha persona está al frente de una clase, su riqueza de conocimientos será un gran alimento para el grupo. Y sin embargo, admiro a docentes (y cualquier tipo de persona) que aun teniendo envidiables conociemientos sobre su campo, son capaces de transmitir sus pensamientos, sus enseñanzas, con sencillez y practicidad.

Existen desafíos en la labor de un docente, en este tema también. Poder llegar a todos sus estudiantes, teniendo en cuenta las diferentes maneras que cada uno de ellos prefiere (conciente o inconcientemente). Me he sorprendido muchas veces dando una explicación que considero simple, pero algunos alumnos a quienes agradezco, comentan no haber entendido. En esos momentos, me doy cuenta que es necesario plantear y replantear nuestras explicaciones, métodos de contar la información, ofrecer los ejemplos más prácticos, y los ejercicios más clarificadores.

Recuerdo algunos ítems sobre los cuales alguna vez repasé mi labor, aplicados a la enseñanza. Entre ellos:

  • Contar historias
  • Usar materiales que los estudiantes puedan palpar, ver, oír... dependiendo de la asignatura
  • Hacer todas las preguntas necesarias (obtenemos buena información de cuanto han comprendido nuestros estudiantes).
  • tomar nota de las preferencias de nuestros estudiantes.

Sobre este último punto, algunas plataformas educativas ofrecen la opción de que los estudiantes marquen en su perfil sus preferencias en el desarrollo de su aprendizaje. Esta posibilidad no debería ser tomada simplemente como una funcionalidad adicional de la plataforma, sino que podemos usarla como recurso para ofrecer distintos canales y posibilidades de plantear un mismo tema.

Sin duda, puede significar un gran desafío tomar en cuenta esto, más si enseñamos a grupos numerosos de estudiantes. En todo caso, el planteamiento de las clases siempre podrá estar orientado de manera simplificada. Y no hablo precisamente de rebajar la calidad de contenidos. Se puede enseñar un tema con información realmente consistente, usando técnicas que simplifiquen la comprensión. La práctica y nuestras habilidades puestas a prueba han de ayudar al fin de cuentas.

[Nota: doy clases principalmente a grupos de estudiantes de 12 y 13 años, en Uruguay sería primero y segundo de enseñanza media. A medida que el estudiante avanza en sus cursos, evidentemente tendrá que ser capaz de abordar materias y conocimientos de manera más dedicada, y a veces no siempre demasiado simplificada]

 Perfil en Edmodo

martes, 12 de junio de 2012
Posted by Pablo Buydid

¿Hablar o escuchar? Dialogando con alumnos.



Quienes estamos frente a una clase sin duda nos hemos preparado para enseñar, tenemos un conjunto de conocimientos apropiados para dictar nuestras clases, brindar respuestas, etc.
En nuestro afan de cumplir con nuestro rol, cumplir con el programa, cumplir con nuestras expectativas, a veces caemos en la tendencia de "soltar" gran parte de ese caudal para que nuestros estudiantes lo aprendan. Con el resultado de llegar a abrumar en clase.
De mis profesores de la juventud guardo buenos recuerdos de aquellos que supieron escuchar correctamente a quienes en aquel entonces éramos estudiantes. Y lo hacían precisamente de una manera muy correcta. Hoy estoy repasando algunas de las cosas aprendidas primeramente de su ejemplo, y de las cosas que aprendemos luego tras investigación y estudio de nuestra capacitación, que todos conocemos, pero no hacemos mal en recordar cada cierto tiempo.
Aprender a escuchar.
Podemos hacer mucho por contribuír en fomentar el diálogo en una clase. Por ejemplo:
  • Generemos un buen ambiente en clase, para que los alumnos se sientan motivados naturalmente a dar su opinión.
  • Escuchemos con paciencia a nuestros estudiantes, sin cortar sus comentarios.
  • Aprendamos a escuchar entre líneas, todo aquello que no se dice directamente.
  • No derrumbemos sus argumentos directamente. Incluso cuando dan una opinión que pueda estar equivocada sobre un tema, es importante que ellos mismos lleguen a la conclusión correcta. Podemos ayudarlos a encontrar esa conclusión, pero decir NO solo logrará que la próxima vez los alumnos no den su comentario.
  • Usemos preguntas frecuentemente, ayudemos a razonar conocimientos, no implantarlos.
  • Busquemos momentos informales para charlar con nuestros estudiantes. Les generará confianza para conversaciones en clase.
  • Hablemos en términos que sean comprendidos por todos nuestros estudiantes, y a un ritmo apropiado.
Lograremos bastante si somos flexibles. Hay clases en la que tenemos que concentrarnos mucho para comprender un tema, pero muchas otras podemos lograr un "recreo" incluso en clase si forjamos un ambiente distendido, planteamos un juego que enseñe o hacemos alguna broma sobre un tema (hay que tener cuidado con este punto). Cuando una clase se vuelve tensa e incómoda la mente está puesta en otras cosas, y todo el contenido de la clase queda en nada, lo que significa que nuestro tiempo y el de los estudiantes se ha perdido.
jueves, 1 de marzo de 2012
Posted by Pablo Buydid

Los estudiantes y su salud emocional

Los profesores llegamos a desarrollar mucho estrés en situaciones determinadas. Como lo es este fin de año de clases y todas las actividades que hemos de culminar. Pero no solo nosotros pasamos por esa situación: los estudiantes también llevan a cuestas una gran carga de estrés.


Más allá de lo fatigoso de la actividad de enseñar, quienes nos aplicamos en esto, hemos de tener presente dicho estrés en cuanto nos sea posible. No es fácil ni quiere decir que hemos de quitar responsabilidad y tareas a nuestros estudiantes, pero existen algunos puntos que podemos tener en cuenta para no derrumbarles emocionalmente. En lo personal, he intentado aplicar los siguientes:


Conocer las limitaciones y posibilidades del estudiante.


Cada estudiante es diferente en cuanto a posibilidades. Uno de los desafíos del profesor es conocer lo mejor posible esas posibilidades y estar atento a las limitaciones que pueda tener (dificultades de aprendizaje, problemas afectivos que perjudiquen su estudio, dislexia, etc). En ocasiones, puede ser oportuno incluso conversar abiertamente con el estudiante sobre esas limitantes, y analizar las posibilidades y metas que pueda plantearse.


Ofrecer un ambiente agradable.


Un ambiente cargado y poco cómodo en clase perjudicará a los estudiantes en su rendimiento. Aunque la escuela o liceo no es un lugar para estar "de vacaciones", ocuparnos en crear un ambiente positivo y distendido para trabajar, puede ayudar a estudiantes a sentirse cómodos para preguntar, analizar, sacar conclusiones.


Ser abiertos para responder sus consultas, no exasperarnos y buscar alternativas en las respuestas será muy positivo para el estudiante.


Evitar cargas innecesarias, cuando es posible.


Esta tarde, una profesora me comentaba sobre una estudiante con dificultades en su aprendizaje, y cómo proceder con su promoción para este año. Dicho estudiante es candidato a exámen, por no alcanzar una nota esperada. Tiene un recurso a disposición para salvar dicha materia, pero la prueba que permitiría eso, a criterio de la profesora, es en este momento, una carga extra que puede perjudicar las restantes asignaturas. La pregunta que planteaba era ¿qué hago? ¿La exijo más, o le estoy causando un mal si procedo? Una vez más, todas las situaciones son diferentes, pero hay que analizar dichas posibilidades.


Cuidar especialmente su salud emocional.


Buscar palabras apropiadas, no ridiculizar a un alumno frente a otros compañeros, no usar términos que puedan lastimar, son cosas que evitarán la rebeldía del estudiante por sentirse atacado emocionalmente. En muchos alumnos he podido observar un mejor rendimiento cuando se intenta aplicar esos modos de actuar, y el desempeño mejora.


Como comenté antes, todos los casos pueden diferir de un alumno a otro, y ahí puede estar uno de los retos en la docencia. Pero aunque el mundo y su realidad pueda ser dura al salir a las calles, en nuestras clases podemos marcar un poco la diferencia, y lograr una educación de calidad teniendo en cuenta también su salud emocional. Más allá de eso, hemos de cuidar también que el aprendizaje vaya a más, y no a menos en cuanto a la calidad del mismo, buscando que todos puedan incrementar sus posibilidades, no minimizándolas.

jueves, 24 de noviembre de 2011
Posted by Pablo Buydid

Una educación más divertida

Digámoslo sin rodeos: ¿por qué tenemos que negar a nuestros estudiantes usar los recursos que les resultan habituales, a los cuales están acostumbrados, los que les resultan cotidianamente utilizables?


Es innegable que existen profesores que mantienen una actitud negativa hacia varias propuestas, cuando estas podrían abrirles puertas muy interesantes. Veamos un poco más...


En casi todas las reuniones de comienzo de clases, en algunas coordinaciones y reuniones de evaluación, en reuniones con padres, aparecen opiniones sobre qué prohibir y como dejarlo claro: No celulares, No computadoras, No Facebook, Twitter ni otra red social en clase de informática, No ceibalitas en clase (sí, sí, aunque les parezca increíble, lo escucho en muchas clases). Todo docente es conciente que todas estas cosas plantean desafíos. Es difícil mantener una clase en orden y productiva con la interrupción de celulares, muchachos/as distraídos en internet, etc. Pero también sabemos que la negación de recursos que son de uso normal en alguien, produce resultados contrarios a los esperados. En el caso de herramientas de entretenimiento y comunicación, decir NO a tantos recursos corta las manos creativas de muchos estudiantes en muchas áreas de estudio.


El rol del docente.

La labor del docente no pasa solamente por enseñar la materia. Es más, hoy en día esa tarea ni siquiera es la primordial. Un docente ha de ser capaz (entre otras tantas cosas) de contagiar al grupo para que alcance objetivos y pueda sacar conclusiones por sí mismo. Las enseñanzas descubiertas por uno mismo cobran un valor impresionantemente más grande que cuando se imponen por otro. El docente es el guía en esta etapa. Pero cuando el docente cambia el NO por la posibilidad de experimentar con distintos recursos, las clases no solo se vuelven más amenas, sino que puede sacar resultados grandiosos.


Es cierto, no es simplemente permitir dichas herramientas. Es saber proponerlas con un enfoque educativo. Son varios los profesores que han permitido el uso de celulares, música, computadoras, redes sociales, persiguiendo un objetivo previamente planteado, y esto permite a los estudiantes entusiasmarse con la tarea. Requiere reglas, pero son más aceptadas cuando hay cierto margen de acción en el uso de recursos "naturales" en el jóven.


Una educación más divertida.

En las clases en las que los estudiantes han de usar celulares para confirmar cuentas electrónicas, o subir fotos (o compartirlas por Bluetooth), se respira un aire muy animador entre los estudiantes. Proponer clases en las que se utilicen juegos en una computadora para aprender, se nota la diferencia entre aprender por imposición y aprender por experimentar. Los resultados son obvios.


Abundan los juegos educativos hoy en día. Leo a menudo sobre juegos para escritorio, dispositivos móviles y plataformas educativas en las cuales el juego involucra una enseñanza de calidad. Los docentes hemos de aprender a sacar provecho de estas propuestas para emplearlas eficazmente en nuestras clases.


Aunque debe haber un control en lo que se hace y no se hace en un aula, no podemos ser los malos que entramos a clase a imponer toda una lista de NO SE PUEDE... Más bien, evaluar qué cosas pueden ser oportunas para mi materia, de modo que mis estudiantes se sientan atraídos hacia la experimentación y puedan aprender de un modo divertido. La educación no tiene que ser aburrida. A veces ese es el gran problema en la frustración de muchos estudiantes.


Estos días, hemos estado trabajando Multimedia con algunos grupos. Estamos conociendo herramientas en línea para retoque gráfico, por ejemplo Pixlr. En este caso puedo afirmar todo lo anteriormente mencionado: me bastó mostrar unas líneas generales sobre el uso de la aplicación... luego los estudiantes tuvieron la libertad de experimentar dos horas completas, música en el ambiente de por medio, y crearon diseños muy bonitos, empleando diferentes técnicas a medida que probaban, borraban, intentaban nuevamente... y la clase se realizó con un órden admirable.


La educación logra cosas gratificantes, si la mezclamos con un toque apropiado de diversión.


Alumnos diseñando con Pixlr

Todos aprendemos, todos enseñamos

Recuerdo cuando era estudiante de enseñanza media, y me miro en los ojos de mis actuales estudiantes en ese mismo nivel. Las expectativas, las ansias de aprender, conocer a mis nuevos profesores... Ha pasado un buen tiempo ya. Y mirar atrás me obliga a pensar cual es mi papel ahora que entro a un aula en el rol de un docente.




Ciertas cosas han cambiado, tal vez. Si bien la esencia de un docente permanece en cada uno de quienes desempeñamos esta labor, todos aprendemos y todos enseñamos en el aula. Leía estos días sobre los distintos planteamientos del rol que desempeñamos en la actualidad. Y me quedo con el mensaje que un profesor no es meramente quien está encargado de enseñar una materia o disciplina. Más bien logra peso el considerar que un docente ha de saber enseñar a aprender. Y esto lo palpo casi a diario.




Veamos, todos o casi todos los estudiantes tienen las herramientas al alcance de sus manos para aprender. En mi época a través de los libros. Hoy a través de libros, internet, CDs, DVDs, eBooks y tantos recursos más. Tanta es la información a la que acceden, que muchas veces nos sorprenden con comentarios sobre determinado tema, o conclusiones que toman ante una exposición.




Pero lo cierto es que muchas veces necesitan encausar ese conocimiento y aprovechar más eficazmente las herramientas que disponen. Ahí entra la labor del docente, participando como guía en esos recursos, trazando lineamientos en el trabajo, optimizando su labor. Y lo excelente de esto, es que terminamos aprendiendo todos dentro del aula: los estudiantes, por supuesto, pero hasta los docentes lo hacemos, siendo instruídos por la experiencia, por los datos recabados en forma colaborativa, y el fruto de la investigación.




martes, 11 de octubre de 2011
Posted by Pablo Buydid

Mantén la información simple

Este fin de semana tuve la oportunidad de escuchar exposiciones en congresos a los que asistí. Además de tomar nota de los temas propiamente propuestos, tomé nota de la manera de disertarlos.


Me llama siempre la atención cómo las exposiciones llenas de expresiones rebuscadas, contenidos ocultos, frases grandilocuentes y exageradas, hacen que enseguida pierda el interés. Por otro lado, una exposición simple, en lenguaje sencillo, con frases breves y al punto, y con la información práctica para sacar algo en limpio, no se borra de la mente fácilmente.


Para contenidos profundos, tenemos a los medios escritos. Pero en una exposición oral, la sencillez mueve a acción. Los puntos analizados quedan claros y pueden retenerse con facilidad.


Así que para la próxima exposición ante la mayoría de los públicos, hagámoslo sencillo, simple, pero práctico. Que la información ofrezca lo necesario para retener algo práctico.

miércoles, 7 de septiembre de 2011
Posted by Pablo Buydid

Cuente historias

Estos días he estado leyendo material de un libro de Tom Peters, que aunque está orientado a empresas, siempre es posible aplicar a la educación. Cierto, la educación es una gran empresa, en todos sus sentidos, y tal vez por eso tantas cosas leídas en el libro sean tan aplicables a muchos de los campos de mi actividad.


También ocurrió que estos días he tenido la oportunidad de hablar con varios profesores acerca de algunas dificultades que encontramos ante los estudiantes al momento del estudio. Rechazo a realizar tareas, resistencia a la educación, rebeldía ante las tareas asignadas y una lista no muy corta de inconvenientes que afectan negativamente esta labor, pero sobre todo, les perjudica en su desarrollo.


Y ahí es donde vino a mi memoria las palabras leídas. El autor cuenta en uno de sus artículos cómo los mejores líderes del mundo CUENTAN HISTORIAS. Una de las profesoras, quien también trabaja como psicóloga en uno de los institutos (y es su profesión), mencionó que obtiene resultados más alentadores cuando le dá vueltas a un asunto a través de un largo ejemplo, una historia bien elaborada. Solo así ha podido mantener la atención un tanto más orientada al tema que trata. ¿No será que entonces deberíamos intentar esa técnica?


Cierto, todos los profesores deberíamos contar historias... al menos los que tenemos la intención de alcanzar objetivos con una correcta estrategia. Pero también es cierto que al mismo tiempo que la juventud se encuentra en una etapa de crisis, muchos profesores también... e incluso muchos sistemas educativos.


Tom Peters menciona en una sección de su tema: "Obsesiónese por la calidad, y su equipo [en este caso, por qué no, sus estudiantes] no tardará en obsesionarse también". Contar historias, más que citar información estructurada puede ser una vez más, una herramienta a nuestro favor. Por supuesto, acompañada de buenas actitudes de parte de un profesor, intentando captar, medir, sondear la atención e interés de los estudiantes. En definitiva, somos propulsores de un equipo llamado Clase de estudios, y como en toda empresa, los miembros de un equipo tienden a imitar (voluntaria y más que nada involuntariamente) a sus "jefes", sus influyentes directos. Envonlver a los estudiantes en un tema, a través de historias puede contribuír en su concentración e interés.


Lo he intentado, y en algunos casos, al menos, he obtenido resultados interesantes.


¿Está esta alternativa en tus planes de trabajo? Me encantaría conocer experiencias.

jueves, 2 de junio de 2011
Posted by Pablo Buydid

La educación privada hoy

Frecuentemente surgen entre colegas y padres charlas relacionados a la educación. Por supuesto, es un tema común, siempre pasa con nuestras actividades. A veces incluso abusamos de nuestro tema conversacional y lo llevamos hasta nuestro hogar, y cuesta sacarlo a un lado para buscar temas distintos.


Pero en este caso, que aplica, es bueno poder considerar puntos en los que podamos meditar favorablemente. Hace algunas horas conversaba con la directora y propietaria de uno de los centros, contentos ambos por los adelantos que se han ido obteniendo en el camino. Sé que cuesta trabajo llevar adelante un emprendimiento educativo privado, no es tarea fácil y los escollos en el camino pueden desanimar. Por eso es bueno destacar los logros, y plantearse la continuidad en el apoyo de cada uno de los que formamos parte de una familia educativa en particular.


Mucho escucho y tomo nota sobre la situación en la enseñanza en el Uruguay. Por supuesto que podemos mejorarla. Aunque eso depende mucho de todas las partes, y en un sistema tan complejo como el que tenemos entre manos, no supone tarea fácil. Sí es un poco más abordable trabajar en pro a un cambio en entornos privados, cuando se cuenta con mentalidad positiva y bien orientada. Y aunque no se trata de derrumbar puntos fuertes de la educación pública (en la cual me formé) es razonable pensar que los tiempos han cambiado, y la educación privada ofrece respuestas a situaciones del presente. Sobrepoblación de centros educativos, motivación a estudiantes, asistencia de los profesores, selección apropiada de estos últimos, recursos que pueden renovarse con menos trámite, compromiso de todas las partes, son algunas de los items que pueden ponerse sobre la mesa para meditar.


He tenido el gusto de trabajar tanto en liceos privados como públicos. Y me he sentido a gusto en ambos escenarios. También puedo darme el tiempo de escuchar a muchos estudiantes conversar sobre lo que va pasando en los lugares donde estudian. Sumado a ver por mis propios ojos las labores de quienes trabajan en ambas situaciones, puedo destacar la labor de estos centros privados en los que se brinda un trato muy humano y amigable a sus estudiantes. Estos cuentan con herramientas apropiadas para su estudio, no solo materiales. Por ejemplo, en la conversación de hoy tomábamos nota de la renovación completa de la sala de informática con computadoras que han sido estrenadas por los estudiantes de este año, compra de nuevos materiales para el laboratorio de química y el de física, así como el mantenimiento edilicio permanente. Pero también cuenta con grupos reducidos lo que logra un relacionamiento más atento entre el profesor y el estudiante. El material para estudiar está disponible a través de distintos medios (hoy hemos terminado de dar forma a la biblioteca digital en el sitio web de dicho instituto), el seguimiento a las situaciones de cada estudiante es más abordable y el ambiente que se respira es agradable.


Sin duda hay más puntos para conversar en este sentido, pero algunos no son temas para exponer aquí.


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Technorati :

Del.icio.us :

Actitud docente

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Estos días estoy retomando mis actividades como docente. Elecciones de horas, preparar material previo para comienzo de clases, reuniones de coordinación preliminares, ajustes de horario y demás. Todo el ambiente nos lleva a prepararnos para un nuevo año de clases.


Esta tarde repasaba algunas notas en un libro de Charles Handy: La organización por dentro, y en uno de sus capítulos presenta un capítulo titulado "La rosquilla invertida". Me hizo recordar algunas conversaciones con compañeros docentes, y traté de sacar partido de todo esto. No faltan los colegas que exponen sus problemas para "controlar" y dirigir una clase, temas de disciplina y actitud de trabajo de los estudiantes.


Suelo trabajar con estudiantes que se inician en secundaria (primero y segundo año), un nivel que de por sí suele ser difícil encauzar, por el cambio de ambiente, temores, y todo lo que les rodea. Lamentablemente, a veces no sabemos cómo encarar esta situación, y se suele ir de frente contra los estudiantes. Justamente, algo que cita el capítulo de Charles Handy que mencioné antes, cita la experiencia en el sistema educativo británico, en el que en la década de los 80 los docentes se quejaban de un tema similar. Luego de algunos estudios se concluyó que el problema se solucionaba rápidamente haciendo un cambio de actitud de parte del profesor: destacar la buena actitud, un buen trabajo, un buen gesto del estudiante, e ignorar la mala conducta. Aplicar esa premisa logró "poner de moda la buena conducta" en tan solo tres semanas.


He comprobado la experiencia en mi propio caso. Todos los años me encuentro con estudiantes que se resiten a "colaborar" en clase, o que no se desempeñan correctamente. Incluso estudiantes con serios problemas que les impide rendir correctamente sus estudios. Mimarlos (como sugiere Ch. Handy) logra excelentes resultados en poco tiempo. Y lo comparo con resultados en clase (se logra un ambiente más apacible), con rendimiento en tareas (los alumnos se esfuerzan por ser creativos) y a fin de año (pocos estudiantes van a exámen por bajo rendimiento).


Es el docente el encargado de lograr un buen ambiente en clase, y se logra con cosas sencillas. Aunque en la realidad no somos amigos de cada uno de los estudiantes, gestos amistosos, palabras de encomio, destacar un buen trabajo (por muy sencillo que parezca) hace que el estudiante saque lo mejor de sí la próxima vez. Mientras logramos eso podemos ignorar en una medida razonable su conducta, ya habrá tiempo para pedirle que mejore en esa actitud luego de ganar un terreno común. El docente también es el encargado de aplicar el ejemplo. El libro que mencioné no es un manual de docentes, más bien trata de organizaciones en general. Pero contiene muchos consejos para toda actividad. Algo que he aprendido es que nuestro entorno se moldea a la actitud general de quien dirije la empresa. En el caso de un salón de clases ocurre lo mismo: los estudiantes terminan siendo un reflejo de lo que ven o se les permite alrededor. Una buena influencia les ayudará a lograr un año excelente, y muchos de ellos justamente necesitan un buen referente, no quien les acuse.


En fin, se acercan las clases, y aunque hay clases que son un desafío (como todas los empleos), es una gran satisfacción lograr objetivos, siendo abiertos a nuevas tendencias, o buenas cualidades.




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Sobre mi...

Mi nombre es Pablo Buydid. Soy profesor de informática y robótica en primaria y secundaria.

Trabajo en el departamento de Maldonado, Uruguay

Pueden encontrar más información sobre mi trabajo en mi página personal: www.pablobuydid.space

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