Mostrando entradas con la etiqueta valorar empleados. Mostrar todas las entradas

Brindar herramientas, no cortar alas

A menudo vemos grandes contrastes entre lo que se dice y lo que se hace. Lo vemos a diario en nuestras vidas, supongo que lamentablemente seguirá siendo así. Cuando años atrás trabajaba en una tienda de electrodomésticos, muchos propietarios de hoteles y apartamentos que se mostraban como "adelantados", "buenos empresarios", etc, compraban herramientas para sus empleados y accesorios para sus clientes. Pero solía ver cómo optaban por el producto más barato (por extensión el de menos prestaciones, menos calidad) de todos los disponibles. Resolvían la situación con frases como "¡Ah!, es para los empleados". O: "Con esto les alcanzará, si solo vienen de vacaciones".


Por mucho tiempo discutí esa postura, y ahora que me encuentro trabajando en otros campos laborales, parece que la situación se repite. En la enseñanza, en casi cualquier campo laboral.


En la enseñanza.


Quienes dirigen la enseñanza en ámbitos públicos o privados, muchas veces plantean la frase "educación de calidad". Esa frase es enormemente amplia, y se aplica en cuestiones como valores, enseñanza práctica, visión del futuro, relacionamiento con el medio social... pero también implica acercar herramientas de calidad que permitan que el aprendizaje vaya lo más cercano al nivel de aprendizaje que queremos proveer, o potenciar. Y muchas veces, dichas herramientas son recortadas, suprimidas, menospreciadas. Si lo traducimos a mi labor en diseño web, sería como darle a un diseñador solamente un bloc de notas para escribir el código de un sitio: podrá hacerlo, sin duda, pero estamos ahogando su potencial, recortando su creatividad, posibilidades, haciéndole perder, además, su tiempo.


Lo cierto es que requiere un gran esfuerzo por parte de quienes están al frente de una clase y de un instituto gestionar las herramientas de estudio. Así como seleccionar los libros requiere tiempo y dedicación, los recursos que hemos promovido anteriormente, también necesitan planificación, pero ¡vamos!, es parte de la planificación del centro educativo.



  • ¿Cómo podemos utilizar recursos en internet que son familiares para nuestros alumnos en la educación?

  • ¿Puede el centro utilizar esos recursos para profundizar las técnicas educativas, fomentar valores, fortalecer el relacionamiento incluso fuera de clase?

  • ¿Es posible integrar tecnología, como celulares, tablets, portátiles, cámaras digitales, grabadores de voz, etc para obtener algún beneficio extra en el desarrollo de las clases? Si bien este tema es ampliamente discutido por sus aspectos negativos, sigo sosteniendo que sus puntos positivos son aun más destacables.

  • ¿Ofrecerá el centro educativo un portal de estudios, donde los estudiantes puedan descargar material como textos, imágenes, tablas, fragmentos de libros, acceder a tests, e incluso relacionarse con otros estudiantes y sus profesores?


Todo lo anterior requiere planificación, y al menos un coordinador que plantée pasos, metas y objetivos, además de estructurar un equipo de trabajo dinámico. Pero la Educación de Calidad en este siglo, lo requiere.


En lo laboral.


La creatividad de un empleado también puede potenciarse dando herramientas novedosas, actualizadas, funcionales. Tiempo atrás, un amigo estaba emocionado porque en su primer trabajo como programador, la empresa simplemente le preguntó qué programas necesitaba. Luego de hacer una lista, la empresa compró los programas sin más preguntas. Esa actitud también fomenta el buen desempeño del trabajador. Y no solo lo aplicamos en el campo informático, toda profesión y oficio tiene a su disposición herramientas que pueden optimizar el trabajo, o cortar alas al desempeño. Las herramientas en este caso son una inversión que mejoran los rendimientos y permiten hacer mejores trabajos en menores tiempos... algo que debería ser muy considerado hoy en día.


No sé si aquellos empresarios a los que vendía electrodomésticos y accesorios siguen en su misma actitud. Espero que no. Pero lo cierto es que si hemos de plantear un futuro más productivo, tanto en la educación como en lo laboral, es muy importante brindar las herramientas necesarias.


1143635_11692065_.jpg




Technorati : ,

Del.icio.us : ,

Una caricia para la eficiencia

Servicio.jpg


Repasaba algunas notas y artículos estos días. ¿Cómo interactuamos con nuestros clientes? ¿Cómo demostramos nuestra confianza en nuestros empleados? En mi caso ¿cómo entusiasmo a mis estudiantes?


Solíamos pensar en términos estructurados, rígidos y exigentes no hace mucho tiempo atrás. Las cosas se hacían de tal manera, y todos tenían que saberlo. Todos sabíamos el fin que perseguíamos, y era nuestro deber cumplir las expectativas. El planteo de jerarquías cumplía su cometido, en el que cada persona era una pieza de la inmensa maquinaria de la organización. El problema es que cada "pieza" de la inmensa maquinaria solo responde y depende de los actores que le rodean inmediatamente, y la confianza y dependencia suele perderse a medida que nos alejamos del eje de nuestra persona.


Hemos dado paso a una etapa en la que predominan las redes, sean estas sociales, empresariales, comerciales. Pero también podemos plantear las laborales, incluso dentro de una misma institución. Las redes generan confianza en niveles más extendidos, pues hasta la información fluye entre todos los jugadores.


Esta situación ha hecho, además, que todos estemos informados, más capacitados, con aptitudes para tomar decisiones y dar opiniones. Por lo tanto, también las reglas anteriormente marcadas deberían cambiar. No funcionaría en este ámbito aquella rigidez y dura estructura que mencionábamos antes. No podemos, si estamos dirigiendo una empresa, subvalorar a nuestros empleados ni clientes, no debemos pensar que todo pasa por nuestras manos exclusivamente. Recuerdo un caso de un patrono que había logrado en sus empleados contagiar la errónea idea que no estaban capacitados para "pensar", sino para hacer. "No me pagan para pensar" era el lema de los empleados. Eso es arcaico en la actualidad. Someter, gritar, elevar la voz, disminuír, irritar y todas esas malas prácticas están pasadas de moda y afectan significativamente el desempeño.


¿Cómo demostramos que estamos en sintonía con los tiempos actuales en cuestión de relacionamiento? ¿Cómo incentivamos hoy la productividad? Y algo importante, ¿funciona realmente?


Algo que nos han enseñado las redes, y las experiencias de la vida real, es que todos tenemos la posibilidad de aportar algo. Y en muchísimos casos, ese algo es significativo. Por lo tanto no hemos de ignorar un comentario que pueda parecer alejado a nuestra idea primaria. Analizar los hechos muchas veces nos conduce a darnos cuenta que el camino era otro distinto al pensado originalmente. Por eso, la valoración de la participación debe estar presente en nuestros tratos hacia empleados y colaboradores. Generar espacios de participación donde todos puedan aportar ideas, no solo es apropiado para la dirección de la empresa, sino que le dice a los implicados "tomamos en cuenta lo que nos dices", y eso entusiasma, dando lugar a una mejor participación, y en definitiva un nivel de calidad laboral excelente, lo cual beneficia a todos los implicados de una empresa. Pero no queda solamente en ese paso.


Charles Handy, quien he citado anteriormente en algunos posts, habla de la caricia como una fórmula para sacar lo mejor de las personas que trabajan en una empresa... y lo podemos extender a muchos ámbitos del vivir actual: los estudiantes de una escuela, una organización de voluntarios, hasta nuestra misma casa. La cuestión pasa por dar el reconocimiento en forma evidente a quien realiza cierto logro, por mínimo que sea. Veamos... en mis clases en un instituto de secundaria, los estudiantes suelen sentirse muy motivados cuando los profesores les felicitamos sinceramente por un trabajo realizado. Incluso sirve aplicar la regla cuando alguien pierde el rumbo. Por ejemplo, recuerdo un estudiante muy inquieto que tendía a no participar y olvidar su tarea. Había probado muchas cosas con él: hablar a solas, solicitarle más atención, lo cual creo que no se alejaba de lo que había oído mil veces. Un día cambié de táctica. Asigné una tarea relativamente sencilla y asigné grupos. Luego, pedí su palabra al presentar el trabajo, y aunque era sencillo (pero correcto), le felicité ante toda la clase y destaqué su trabajo (con mucha sinceridad). La actitud cambió radicalmente.


¿Cómo podemos "mimar" a nuestro personal? Algunas empresas recurren a destacar el "empleado del mes". No es que discuta este medio, pero supongo que sigue siendo un poco frío. He visto muy buenos resultados aplicando además cosas como:



  • Demostrar gratitud cuando alguien dá una opinión o sugerencia, incluso cuando no es lo que esperábamos.

  • Dejar expresar la totalidad de la idea que el empleado quiere transmitir, preguntando además si un punto no queda claro.

  • Llamar al empleado para felicitarlo por sus logros, empeño, esfuerzo. Si los empleados ven que no solo se los llama a la dirección para darles un rezongo, harán su trabajo más distendidos, y persiguirán mejores objetivos, para ganarse más "caricias".

  • Recompensar sus acciones. A veces no pasa por una recompensa económica (aunque a veces es oportuno), sino por otras muy apetecibles: días de descanso, nuevos roles, ascensos, premios como viajes, regalos, estadías, etc.


¿Funciona aplicar este método? Diversas experiencias demuestran que sí. En el ámbito escolar que mencionábamos hoy quedó demostrado numerosas veces. Los estudiantes se ven más distendidos y responsables, sabiendo que no se les persigue, sino que se busca su eficiencia. En entornos laborales, también hay experiencias favorables. Incluso en encuestas se demuestra muchas veces cómo el reconocimiento está más arriba que muchas "buenas remuneraciones económicas". De hecho, todos preferimos un buen ambiente laboral. ¿Tienen ejemplos de este caso? ¿Alguna experiencia?


Todo queda apoyado incluso en el entorno familiar. Las familias que enseñan a sus hijos gritando, no pueden esperar buenos resultados. Pero aquellas que saben recompensar y destacar lo bueno de sus hijos y cónyuge, descubren que es más fácil y agradable convivir y llevar adelante la familia. Una empresa, organización o escuela es como una familia. Y los mismos principios se aplican.


Por supuesto, no podemos dejar de plantear reglas fundamentales. Tampoco pasaremos por alto errores graves. Pero poco a poco vamos planteando métodos que favorecen a todos los participantes, lo que en definitiva, nos favorece a nosotros mismos, que estamos dentro del círculo de acción.




Algunas tareas:



  1. Piense en qué campos puede aplicar los temas planteados. ¿Qué técnicas pueden ser favorables para incentivar a los empleados/voluntarios/estudiantes?

  2. Reflexione en cuántas reglas existen en su organización, y si estas pueden flexibilizarse en pro de un ambiente distendido y agradable, favoreciendo el desempeño.





Technorati : , , , ,

Del.icio.us : , , , ,

Sobre mi...

Mi nombre es Pablo Buydid. Soy profesor de informática y robótica en primaria y secundaria.

Trabajo en el departamento de Maldonado, Uruguay

Pueden encontrar más información sobre mi trabajo en mi página personal: www.pablobuydid.space

Popular Post

Blogger templates

Labels

Blog Archive

- Copyright © Pablo Buydid:
notas abiertas -Metrominimalist- Powered by Blogger - Designed by Johanes Djogan -