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Claves para preparar un examen o parcial

Para algunos serán obligatorios, para otros, la necesidad de rendirlos para poder culminar satisfactoriamente el año escolar. 
Los exámenes (y por extensión podemos englobar parciales también) no caen bien, pero es algo que todos tenemos que hacer frente en algún momento de nuestros estudios. Así que si estás por rendir dichos exámenes, primero que nada espero que puedas salvarlos y descansar plenamente las vacaciones. Pero además, aquí van algunos tips para poder planificarlos y estudiar para ellos.



  1. Planifica tu preparación. Planificar permite estar al tanto del material implícito en la tarea y organizar el tiempo de estudio. Usa un calendario y marca días y horarios de estudio. Pide material. Reúne todo lo que has anotado en clase. Pide ayuda a algún compañero entendido en la materia para que te dé ayudas.
  2. Presta atención en clase. Este punto es importante, más allá que el año escolar ya pasó. Pero la atención en clase, unida al repaso que harás ahora ayudará mucho a recordar lo aprendido.
  3. Usa apuntes que sean efectivos. Usa guías visuales. Crear mapas mentales, por ejemplo, puede ayudar mucho. Busca qué recurso es mejor para ti.
  4. Estudia en un ambiente apropiado. Que el ambiente esté bien iluminado, tranquilo. Que no haya mucho movimiento de personas, conversaciones, etc. La iluminación natural es la ideal, pero cuidado si estás junto a una ventana que da a la calle y hay muchos elementos de distracción afuera.
  5. Evita distracciones, como televisor y juegos. Cuidado con cosas que distraigan. Si la música te ayuda a concentrarte úsala. Pero a un volumen apropiado y un estilo que no te haga "bailar". No tengas la TV prendida, evita el teléfono móvil salvo que lo estés usando como herramienta, etc.
  6. Divide el material en bloques pequeños. No pretendas estudiar todo el material de una vez. Divide todo en pequeños bloques. Pueden ser temas y subtemas. Que las divisiones sean coherentes y te permitan dividir las etapas de estudio en porciones de tiempo que no te agoten. 
  7. Busca momentos apropiados para estudiar. Comienza temprano y nunca estudies hasta tarde o cuando estás cansado.
  8. Estudia en plazos de no más de 25 minutos y descansa 5 o 10 minutos. Toma descansos apropiados durante el día para relajarte: salir a andar en bicicleta, tomar aire fresco, caminar por un lugar tranquilo.
  9. Aliméntate apropiadamente. Come un desayuno balanceado lleno de proteínas magras, vegetales, ácidos grasos omega 3 y antioxidantes. Por ejemplo, en esta época del año puedes elegir una buena variedad de frutas que serán de ayuda. No olvides tomar suficiente agua.
  10. Duerme lo suficiente. La información termina de "grabarse" en la mente mientras dormimos. Para ello, respetar los ciclos de al menos 8 a 10 horas por las noches es vital.
Ah! No repases nada el día del examen, la noche anterior evita estudiar antes de dos horas previas a irte a dormir. Piensa en positivo y mantén las expectativas.
 
Espero que con estas ayudas, puedas salvar los exámenes que has de rendir. ¡Mucho éxito! 
domingo, 10 de diciembre de 2017
Posted by Pablo Buydid

Preparativos de clase


Si hemos visitado tiendas y supermercados estos últimos días (al menos en Uruguay) habremos notado como ya están instaladas las ofertas de útiles escolares y liceales. Es que ¡las clases están realmente próximas a comenzar!
Para muchos el inicio de clases puede ser fuente de stress, tanto para estudiantes como para profesores y padres. Pero hoy quiero detenerme en algunas cosas a tener en cuenta para que padres e hijos puedan comenzar a planificar este nuevo inicio de clases. La lista podría ser larga, así que voy a escribir sobre algunos puntos específicos que me han sido de utilidad durante estos últimos tiempos.

La planificación previa.

Si bien la compra de los útiles escolares supone un gasto muchas veces considerable, también ofrece la oportunidad de poner a toda la familia a enfocarse en el comienzo de clases. Muchos supermercados y papelerías ofrecen un folleto de ofertas con los diversos artículos que tienen disponibles. Sentarse en familia a escribir una lista de útiles o marcar en el folleto aquellas cosas que le serán de utilidad es un buen incentivo para comenzar. Y es importante que los niños y jóvenes participen de dicha actividad. La guía de los padres en esta etapa también importa, ayudándolos a ver qué cosas le serán útiles de verdad, al tiempo que aprenden a manejar un presupuesto específico.

Programación del año.

Aunque los horarios definitivos que nuestros jóvenes tendrán, serán dados recién luego del comienzo de clases, podemos comenzar a planificar a grandes rasgos el horario de cada día, o una especie de planificación semanal. 
  • ¿A qué hora se levantarán?
  • ¿Qué tareas realizarán en la mañana?
  • ¿A qué hora es más práctico hacer la tarea?
  • ¿Cuál es la hora en que marcharán a dormir?
Es importante comenzar a atender el descanso antes de comenzar las clases. Muchos estudiantes comienzan las clases siguiendo aun un horario de vacaciones y les cuesta mucho llegar a clase despejados para rendir como se espera.
En este punto es buena idea armar juntos una grilla preliminar (se ajustará más adelante) con los horarios básicos y se podrá poner en un lugar visible.

Descanso y Alimentación.

Es un punto importante que no quiero dejar sin incluir. Hay hábitos básicos que no podemos dejar de inculcar y promover en nuestros hijos. Por un lado el descanso apropiado. Un joven debe descansar (dormir) al menos 8 horas seguidas durante la noche para tener un correcto desarrollo físico e intelectual. La falta de descanso afecta directamente el rendimiento y la capacidad de retener ideas y participar activamente en clase. Es importante ser claros en esto y establecer como padres el horario correcto de descanso en nuestros hijos. Grandes enemigos de esta labor son la TV, la computadora, el celular y las consolas de videojuegos, por lo que siempre recomiendo que no estén instalados en el cuarto del jóven. Muchos de ellos que llegan prácticamente dormidos a mis clases argumentan que se pasaron gran parte de la madrugada jugando videojuegos en el cuarto. 

Es importante comenzar a atender el descanso antes de comenzar las clases. Muchos estudiantes comienzan las clases siguiendo aun un horario de vacaciones y les cuesta mucho llegar a clase despejados para rendir como se espera.

Por otro lado, la alimentación no es un tema menor. Durante las etapas de estudio los estudiantes necesitan mucha energía para procesar lo que aprenden, preparar lecciones y realizar sus actividades físicas. Y una de las comidas más importante es el desayuno. Luego de al menos 8 horas de descanso, en las cuales el cerebro gasta mucha energía procesando información, no podemos permitir que la mente del jóven se concentre y aprenda sin una fuente de energía. Esta se obtiene de alimentos saludables. Por eso es importante incluir en la rutina diaria un correcto desayuno, con alimentos saludables como lácteos, cereales y frutas (por supuesto, debe atenderse el caso de aquellos jóvenes que tengan intolerancia a ciertos alimentos, para sustituirlos por otros). Alimentarse bien contribuirá a un buen desempeño y capacidad de aprender de nuestros jóvenes.
 
Falta poco para comenzar. Y espero que juntos, en familia, todos podamos aportar a la educación el lugar que se merece.

domingo, 26 de febrero de 2017
Posted by Pablo Buydid

¿Premiar el buen trabajo?

Recientemente surgió en medio de una conversación de viejos amigos, la cuestión de si es correcto o no premiar a un hijo por sus buenos logros. Y por extensión, ya que estamos, me gustaría plantearlo también para nuestros estudiantes.
El argumento que se planteó por una parte fue que los hijos tienen que hacer su trabajo. Y esforzarse por hacerlo bien. Recibir un premio no tiene que ser un objetivo ni tiene que darse, ya que es el trabajo, la asignación, que tiene el hijo.
Sin embargo, no puedo ignorar un polo diferente de la cuestión, que en cierta manera define mi propia opinión, que daré más adelante. Cuando tenemos en un salón a un estudiante con dificultades de algún tipo, ¿no le hace bien que destaquemos sus logros, recompensemos su esfuerzo? A veces el premio es simplemente una nota (para un estudiante no es tan "simplemente"), otras puede ser algo material que se gane por alcanzar alguna meta.
Entonces, si a esos estudiantes les hace bien recibir un premio por su trabajo, ¿será correcto excluír de la posibilidad a aquellos que tienen más facilidad?

Lo que opino.

Si bien es cierto que el objetivo de un hijo en el papel de estudiante no es tener buenas notas para recibir un regalo, también es cierto que premiar su labor es satisfactorio y lo ayuda a realizar un buen trabajo. No es el único objetivo, claro está. Concentrarse en eso desenfocaría el camino del aprendizaje.
Todos nos planteamos metas a largo y corto plazo. En el caso del niño o niña, por ejemplo, una meta a largo plazo puede ser la carrera que quiere desempeñar. Bien planteada puede ser un gran estímulo para su labor escolar. Pero también hay metas más cortas:
"Tengo que esforzarme para que mis calificaciones sean tales al fin de cierta etapa"
"Quiero superarme en algun área que me esté costando"
Cuando somos padres, el estímulo a nuestros hijos en este aspecto, como los maestros a sus estudiantes, fomenta el buen trabajo.
Y en cuanto al premio, pueden ser interesantes satisfacciones en el esfuerzo puesto para alcanzar esas pequeñas metas y no debería ser desproporcionado con el nivel de dicha meta, de ser posible.



Hoy temprano escuchaba a un grupo de estudiantes que concurren a una ONG en las que se les ayuda en sus estudios. El común decir de esos estudiantes tenía que ver con lo motivados que se sienten cuando los adultos "le dan para adelante", los motivan.

Entonces, ¿Qué opinan ustedes? ¿Está bien premiar a nuestros hijos por su estudio? ¿Qué otras opciones plantearían?
sábado, 8 de octubre de 2016
Posted by Pablo Buydid

Tan rodeados, tan solos.



¿Por qué veo tanto sentimiento de soledad entre los jóvenes, aunque los vea ostentar una interesante cantidad de amigos y compañeros?
A veces me hago esa pregunta, cuando observo sus rostros, cuando los miro relacionarse con otros, e incluso cuando converso directamente con ellos, o me cuentan sus expericias.
Hoy leía un breve informe sobre un tema relacionado a este, en el que se citaban las palabras de un profesor de Japón, Tetsuro Saito: “La capacidad de comunicación va en declive debido a que los teléfonos móviles y otros dispositivos se están interponiendo entre las personas”.
Es un tanto irónico que un invento concebido para mejorar nuestra comunicación diaria, esté afectando justamente la comunicación de calidad. La que nos relaciona de verdad con nuestros amigos, compañeros y familia. La que nos hace sociales, la escencia de lo que somos.
Ante nosotros contemplamos un gran abanico de tecnología que en la práctica promueve el aislamiento. La calidez del hablar cara a cara, queda suplantada por mensajes de texto, estados en un perfil de redes sociales, pensamientos escritos sobre una imagen, etc.

¿Está mal entonces el uso de la tecnología, como herramienta de comunicación? Realmente considero que no. Pero depende mucho de cómo la empleamos. También del lugar que le asignamos. Como herramienta puede ser altamente eficiente, pero saquémosla de ese contexto, hasta convertirla en el centro de nuestro eje, y perderemos lo que perseguimos con estas palabras.

Comunicación efectiva, incluso con tecnología.


Ciertamente, podemos utilizar la tecnología con un mejor criterio. Y si lo analizamos, la misma tecnología puede ser detonante de una buena comunicación.
El televisor como fuente de información, bien puede ofrecer el pretexto para comentar y discutir una noticia en familia. Por supuesto que requiere disciplina y buenos habitos. Pero no es imposible intentarlo. Existen programas que resultan apropiados para intentarlo.
El teléfono celular obviamente es una herramienta destacada en este campo. Pero como se mencionaba antes, le resta calidez a la conversación. ¿Podríamos intentar un tiempo el usarlo para comentar novedades de nuestra jornada? Tal vez evitar las frases cortas, los mensajes para solicitar cosas, y pensar en el destinatario para interesanos en alguna necesidad que tenga. Pero no ser superficial. Si comenzamos una conversación, estar dispuestos a continuarla tanto como sea necesario. Y una cosa más: no usarlo cuando por fin estamos cara a cara, aprovechemos el habla natural!

Tablets, computadoras y otros dispositivos que aparentemente no están tan a la altura de la comunicación efectivo, ofrecen medios que pueden ser bien aprovechados. ¿Usamos la cámara web para ver el rostro de nuestro interlocutor? ¿Miramos sus expresiones? ¿Sabemos interpretarlas?

Más allá de todo esto, lo importante es el uso correcto de nuestro mensaje. Y aunque no estamos todo el día hablando cosas formales, darnos un momento para nutrir la comunicación con nuestros contactos, enriquecerá nuestra experiencia.

Todo esto no intenta opacar la realidad evidente que el hablar cara a cara es mucho más efectivo, más sensible, más acorde con nuestra naturaleza de comunicar con significado.

En cuanto a ustedes, ¿cómo creen que podemos evitar sentirnos tan solos, aunque estemos tan rodeados... de presencias digitales?


jueves, 13 de agosto de 2015
Posted by Pablo Buydid

No sé que me pasa. (Estudiantes con depresión.)

Imagen: www.raisingmiro.com
Hay un mal compañero silencioso en nuestras salas de clase, muy a menudo. Afecta el rendimiento de nuestros estudiantes. Los acosa. Les hace sentir muy mal. Y a veces ni se dan cuenta de su presencia.

La depresión es lamentablemente un mal común en nuestros días. Y lo triste es que puede notarse entre personas muy jóvenes. Les saca las ganas de reír, de estudiar, de inventar cosas nuevas, de relacionarse con otros compañeros, los hunde en una tristeza que no pueden comprender. Ciertamente es muy cruel ese sentimiento de sentirse mal, muy mal... y no entender la razón por la cual tocan fondo.

Todos hemos tenido días malos. Todos hemos experimentado una situación de tristeza. Pero cuando hablamos de depresión clínica nos referimos a un trastorno que puede considerarse grave (más si no se atiende), ya que afecta considerablemente nuestras actividades cotidianas y la relación con otros. Hasta provoca un sentimiento de culpabilidad casi permanente ante casi toda situación: «Es culpa mía, siempre es culpa mía...».

La depresión es un dolor intenso desde lo profundo, cuando no se sabe exactamente dónde está la causa, por qué duele, y como me lo quito. Y maneja nuestra vida y emociones.


¿Crees que eres víctima de la depresión?
Analiza estos síntomas. Y si ves que muchos aplican a tu persona de un modo reiterado, por mucho tiempo, consulta a un médico especializado (no siempre el diagnóstico de depresión es exclusivo a estos síntomas, y es bueno evaluar profesionalmente otras causas, incluso físicas).

● Abatimiento durante la mayor parte de la jornada, casi todos los días, durante un mínimo de dos semanas
● Desinterés por actividades consideradas antes placenteras
● Marcado aumento o pérdida de peso
● Insomnio o demasiado sueño
● Aceleración o reducción anormal de las habilidades motoras
● Extenuación sin causa aparente
● Sentimientos de inutilidad o de culpa exagerada
● Menor capacidad de concentración
● Ideas suicidas recurrentes

Busca ayuda.
Una de las principales trampas de este mal compañero, es pensar que podemos librarnos de el por nuestros propios medios. Se necesita ayuda. Hablar del problema con alguien de confianza es un buen paso para comenzar. Te ayudará a considerar lo que puedes hacer y lo que sientes. Hasta podrás identificar mejor el problema y tomar las siguientes medidas de un mejor modo.

No te aísles, no busques excusas, no des rienda suelta a los impulsos que sientas para hacer cosas que antes no hacías, provocados por los sentimientos de culpa.
Habla del tema en casa, en un momento de tranquilidad. Pide ayuda profesional tanto para el diagnóstico como para el tratamiento. Sí, es posible encontrar un equilibrio razonable en medio de este trastorno.
No te avergüences por lo que sientes. Ni te eches la culpa por ello. Muchos jóvenes lo experimentan, y es más común de lo que crees. Pero no por ello lo minimices, trátalo.
quito. Y maneja nuestra vida y emociones.

Rodéate de gente positiva. El habla negativa, afectará que puedas pensar en positivo. Cuida lo que ves y oyes. Noticias impactantes pueden afectar aun más tu estado de ánimo. En cuanto a los amigos, recuerda que muchos pueden tener buenas intenciones en lo que te aconsejan, pero no siempre va en ayuda de tu tratamiento. Aprende a evaluar las opiniones y consejos.
Y si te diagnostican depresión, no te desesperes, ni pienses lo peor. Con un correcto tratamiento se puede mantener esos sentimientos a raya. Ponte metas, intenta rutinas saludables como caminar, hacer un deporte, fomentar tareas que te produzcan placer personal, rodéate de buenos amigos, etc.
viernes, 7 de agosto de 2015
Posted by Pablo Buydid

Sobre mi...

Mi nombre es Pablo Buydid. Soy profesor de informática y robótica en primaria y secundaria.

Trabajo en el departamento de Maldonado, Uruguay

Pueden encontrar más información sobre mi trabajo en mi página personal: www.pablobuydid.space

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