Todos los alumnos son distintos: adaptarse en un salón de clases

Una tarea que puede suponer dificultades para un docente, es cómo evaluar efectivamente a cada uno de sus alumnos. Un docente puede plantear un criterio y aplicarlo en el aula. Pero conforme va conociendo a sus estudiantes se dará cuenta que no todos aprenden del mismo modo, no todos reaccionan a los mismos estímulos. Y cada uno presentará sus fortalezas y debilidades en diferentes áreas.
Hoy tuve la oportunidad de conversar abiertamente de estos temas en una de mis últimas clases de informática. Está terminando el año escolar y con la entrega de los parciales finales, muchos estudiantes que han iniciado el período de secundaria este año se encuentran frente a los lógicos temores de la evaluación.

No todos los estudiantes trabajan igual

Una de las cosas que hay que tener bien claro: no todos los estudiantes tienen las mismas habilidades, no todos trabajan igual. Esto de por sí presenta un desafío. Adaptarse no a un grupo de estudiantes, sino a cada uno de ellos, al menos hasta el grado que saque lo mejor de su aprendizaje a luz. 
En cada clase vamos a encontrarnos con estudiantes que presentan sus propias capacidades. Así conoceremos a alguno que se destaque en sus trabajos y evaluaciones escritas. Otro se desenvolverá mejor en forma oral. Alguien puede ser muy hábil resolviendo problemas mientras que otros necesitan que se expliquen en detalle las consignas para alcanzar el resultado... y seguro lo harán. ¿Cual de estos sub-grupos de estudiantes es más inteligente? ¿Cuál de estos va a aprender realmente lo que se espera? Todos, claro.
Precisamente, nos importa que puedan terminar sus clases con un conjunto de conocimientos que les sea útil a ellos mismos. La evaluación es otro tema: saber qué es lo que aprendieron para que podamos tomar nota sobre cada uno. Pero no todos pueden demostrarlo de la misma manera.
Queda muy claro que no es una tarea no tan fácil y obviamente en ocasiones los profesores podemos equivocarnos o puede ser necesario replantear nuestro modo de evaluar.
Algunos estudiantes sacan buenos resultados en sus evaluaciones escritas. Otros lo hacen cuando presentan la evaluación en forma oral. En definitiva, ambos demuestran haber comprendido el tema y son capaces de demostrar que tienen el conocimiento adquirido.

Tomar en cuenta las dificultades.


Generalmente hacemos hincapié en los resultados obtenidos. Y en esto la calificación tomando en cuenta la "nota" se vuelve eje del asunto. Pero existen ciertas dificultades que nos exigen cambiar ligeramente el parámetro de evaluación.
Imaginemos un estudiante con dislexia. Aunque no todos los casos de este trastorno son iguales, es importante tener en cuenta que dichos estudiantes luchan contra una dificultad que va muchísimo más allá del "esforzarse por escribir correctamente". Sencillamente no pueden ejercer un control total sobre esa dificultad. ¿Cómo evaluaremos a dicho estudiante entonces?
Según algunos expertos es importante destacar el proceso, más que el resultado al trabajar con estudiantes que se encuentren en este grupo. Un estudiante con dislexia necesita mantener sana su autoestima, entender que se le da atención y un poco más de tiempo para completar su trabajo. Por eso es importante dar encomio no solo al terminar una tarea, sino durante la elaboración de la misma. Aunque podemos estimularlo a hacer algún trabajo de un modo mejor que el presentado, hacerlo con tacto, usando las palabras adecuadas y destacando las cosas que se hicieron bien, va a motivar al estudiante a hacerlo aun mejor la próxima vez. Y la evaluación que hagamos de su trabajo, tomará en cuenta estos detalles.
Si bien se dice que cada estudiante presenta en cierta forma un "techo" al que puede llegar, esto es al final muy relativo. Porque ese techo no es igual evaluarlo ante un estudiante con aptitudes ideales, que ante uno con dificultades de aprendizaje, dislexia, etc. Es decir que ese supuesto techo no es fijo: se flexibiliza según las necesidades y posibilidades del estudiante.

Dejar bien claras las pautas.
Es oportuno en este aspecto, dejar bien claro cómo evaluaremos el trabajo. Generalmente acostumbro dejar esto bien claro ya en la primer clase del año. Pero aun así a veces los estudiantes siguen haciéndose una falsa idea de la evaluación, por lo que es importante seguir demostrando en la práctica cómo es que resultamos flexibles al momento de evaluar.
Todo esto no quiere decir que "regalemos" el año a un estudiante con dificultades, sino que adaptando nuestro margen, fomentamos la motivación necesaria para que todos alcancen una meta saludable.
Y seamos claros y prácticos en eso de adaptar la evaluación. Busquemos las fortalezas e intentemos destacarlas para que el estudiante progrese. Combinemos diferentes formas de enseñar y hagamos un esfuerzo por detectar cual resulta mejor con diferentes estudiantes.
De este modo, lograremos que nuestros estudiantes logren realizar un trabajo eficiente y se sientan dignos por su trabajo.

sábado, 26 de noviembre de 2016
Posted by Pablo Buydid

Actividades educativas para realizar en línea

2016 ha sido un año de trabajos en muchas áreas. En educación, apoyando mis tareas en colegios y otros centros, he trabajado en reunir y seguir elaborando materiales de apoyo a dichas tareas.
Aprovechando mi sitio personal en internet, estoy actualmente poniendo a disposición diversos materiales que he ido armando durante los últimos años, y que cubren tareas para nivel inicial, primaria y secundaria.
Estos trabajos pueden encontrarse en la sección Actividades > Ejercicios de mi sitio PabloBuydid.com.
Actualmente ya hay publicados algunos trabajos, y próximamente irán apareciendo más trabajos.

Me gustará mucho saber tu opinión sobre esos materiales.


miércoles, 16 de noviembre de 2016
Posted by Pablo Buydid

Feria Nacional de Clubes de Ciencias en Piriápolis

Nota: Este artículo fue redactado hace algunos días, pero por motivos que me mantuvieron "agitado" en la ciudad, tardé un poco en publicarlo. Parte de esos motivos pasaron por lo climático y todo lo que implicó en nuestras actividades.

Se conjugaron una gran cantidad de situaciones y emociones esta semana. Mi primer asistencia a una Feria de Clubes de Ciencias a nivel nacional. Que se realice en la ciudad en la que vivo. Participar por primera vez como evaluador (habrán más??). Moverme entre más de 190 clubes, lo que supuso que entre todos nos encontraramos más de 600 personas conviviendo entre ciencia, investigación, un poco de nervios, expectación y capacidad de exponer. Y no menos, encontrarme con gente (organizadores, profesores y alumnos) que uno ha aprendido a apreciar su trabajo, sus capacidades y actitudes. Ahh! y hacer nuevos amigos!!

Mi primer asistencia.

He participado en varias Ferias de clubes de ciencias en este departamento, justamente a nivel departamental. Durante los dos últimos años lo he hecho como orientador, lo que me aportó experiencias maravillosas. Desde lo técnico, ahondar junto a los estudiantes en los temas que desarrollaron, aportar ayudas, sugerencias, un roadmap para seguir y disfrutar de su entusiasmo. Desde lo humano, admirar las capacidades de los seis chicos y chicas que aportaron un espíritu tan dinámico y juvenil, intercambiar esas experiencias entre mucho trabajo, bromas y risas, desarrollo de habilidades y tanto más.
Fue sin duda una experiencia que pienso repetir. Y desde aquí, aprovechar para felicitarlos por su labor a todos los participantes del Club Enredados.
Sin embargo, esta fue mi primer asistencia a una feria nacional. Me sentí cautivado entre tantos estudiantes, clubes, tantas propuestas tan originales. La calidad de exposición y la calidez de los miembros de los clubes.

En mi ciudad.

Que se realizara en mi ciudad, Piriápolis, facilitó bastante las posibilidades de estar presente, claro. Pero me entusiasmó para disfrutar de otras. Sumarle que se desarrolló en las instalaciones de un lugar que es emblema de la ciudad, el Argentino Hotel de Piriápolis, le agregó un gustito singular.
Muchos estudiantes no habían tenido la oportunidad de conocer la ciudad. Y ocasiones como estas tienen eso, no solo asisten a presentar sus trabajos, sino que les da la oportunidad de conocer nuevos lugares, puntos históricos y turísticos como abundan en la ciudad. He tenido la oportunidad de contemplar momentos así, y las caras de los niños son imposible de explicar.

Participar como evaluador.

Debo confesar que me sentí un poco nervioso y sorprendido cuando la organización del evento me contactó para participar como evaluador. Pero ocurre que quien me llamó sabe como encauzar las cosas, dar todo el ánimo necesario y explicar las razones por las cuales resulta imposible rechazar la invitación. ¡Gracias Fabiana!
Esta tarea permite que uno pueda ver al menos cierta cantidad de equipos desde una óptica diferente, más profunda. Y analizar lo más posible el detalle de las investigaciones, de la manera de ser de los expositores, sus orígenes, sus inquietudes, etc. Tengo que decir que me fue muy grato el gran nivel de comunicación que muchos de estos pequeños manifestaron al explicar todas sus actividades. Me tocó evaluar a chicos de quinto y sexto de primaria.
Pero una vez haces esto, también aprendes a analizar desde una nueva óptica la labor de los más grandes. Y terminas aprendiendo mucho. Sí, creo que me gustaría volver a participar.

192 clubes de ciencias.

Si no les ha tocado, no saben cuan intenso es moverse entre tanta gente presentando una meta en común, recorrer 190 stands, ver tantas caras expresivas. Es muy interesante apreciar de cerca el trabajo que cada equipo ha desarrollado para esta instancia, trabajo que viene de tiempo atrás, algunos hace meses, cuando participaron en las ferias departamentales y obtuvieron el pasaje a la presente nacional, otros repitiendo y mejorando participaciones para la actual instancia.
Me resultaron dignas de citar las palabras que se exponen en la guía que se entregó a los presentes:
"Acompañando al sistema educativo formal, esta actividad contribuye a promover la creatividad y la responsabilidad frente al conocimiento, estimulando distintas formas de aprender. Genera compromiso, disciplina e integración, favorece la comunicación y el intercambio desarrollando proyectos de relevancia local y de alto impacto social".
Wilson Netto, Presidente ANEP
¿ Acaso hace falta añadir razones para hacerse presente y participar en estas instancias?

Reencuentros esperados... y otros de sorpresa.

Existe casi una tradición en las últimas ferias, en las que algunos presentes se van repitiendo, y uno ya espera verlos allí. Dada la realidad de ser docentes en el departamento, uno se encuentra en otras ocasiones también, pero hacerlo en las ferias es un caso especial.
También te encuentras con estudiantes que no has visto en algún tiempo, personas que te han conocido en otras instancias, y colegas que articulan como orientadores, y te alegras de verlos compartiendo esta experiencia.

Nuevos amigos.

En esta ocasión estuvieron presentes una gran cantidad de docentes participando como evaluadores. Y entre ellos maestros y estudiantes de magisterio que estaban de visita en el país, provenientes de Panamá, Paraguay y México. Y como no podía ser de otra manera, aproveché la oportunidad para conocer al menos a algunos de ellos. El tiempo libre fue escaso en mi caso, pero siempre hay algún almuerzo que ayuda a conversar y ponerse al día con la gente alrededor. Sin duda, esto aportó un gustito extra a la ocasión. 

En estas líneas quise expresar la buena impresión que retuve del evento, y enumerar algunas de las experiencias que me guardaré aquí. Espero que quienes asistieron y participaron se hayan llevado una experiencia similar, si no superior. Y que quienes fueron a ver los trabajos de niños, jóvenes y adultos hayan disfrutado y analizado lo expuesto con la vista correcta.
¡¡Hasta la próxima!!
lunes, 7 de noviembre de 2016
Posted by Pablo Buydid

Ferias de Ciencias: estimular el trabajo en equipo.

Esta semana, entre el 27 al 29 de octubre, se ha venido realizando la 30° Feria Nacional de Clubes de Ciencias. Aunque he participado en varias ocasiones a nivel departamental, es mi primera vez que asisto a una nacional, no exactamente como orientador ni participante de un club.
Pero de las muchas cosas que se rescatan y se fomentan en ocaciones así, además de motivar el pensamiento científico, el espíritu de investigación, etc, encuentro siempre muy positivo la capacidad de trabajo en equipo que se expone en cada trabajo, desde los más pequeños participantes, hasta los ya adultos.
En este caso participaron 192 Clubes de todo el país. Se realiza en las instalaciones del Argentino Hotel de Piriápolis, un marco que además del buen servicio que se brindó, expone toda la historia de Piriápolis y ofrece a muchos chicos la oportunidad de visitar un lugar histórico, cultural y turístico.
Trabajar en un proyecto de ciencias no es fácil. Requiere mucho esfuerzo, recursos y tiempo. Se necesita consultar fuentes, investigar a fondo, usar el ingenio, llegar a conclusiones mediante experimentar y diversas pruebas. Pero visitar los stands y escuchar la presentación de niños y jóvenes, con sus ingeniosas investigaciones, es algo que emociona, que hace confiar en el potencial de los niños trabajando en equipo. Por supuesto, si visitamos stands de categorías más adultas, encontraremos el mismo rasgo destacable, lo que demuestra que se puede sustentar esta idea a lo largo de la educación de niños y jóvenes, a través del tiempo.
El trabajo de los orientadores es muy importante en este aspecto. Y tiene muchas ramas. Tiene que dirigir la investigación haciendo algunas intervenciones oportunas, guiando la investigación... Recordemos que la investigación o el proyecto no es del orientador, sino de los estudiantes. El orientador es un ayudante para dirigir el camino a andar.
Pero además, debe estimular de distintas maneras el pensar y el trabajar en equipo. Demostrar en la práctica cómo los estudiantes pueden (y tienen que) apoyarse en el trabajo paralelo de sus compañeros para lograr mejores resultados.
Me ha tocado trabajar como orientador en algunas ocasiones. Y créanme que da una gran satisfacción cuando ves a tus estudiantes desarrollar estas habilidades, que generalmente ya las traen adoptadas, gracias al trabajo de maestros y profesores. También satisface enormemente la capacidad que demuestran para exponer temas que uno puede pensar que no están acorde con sus posibilidades (FALSO) y que sin embargo lo analizan, desarrollan y exponen con habilidades sobresalientes.

En esta oportunidad quiero felicitar a los integrantes de todos los clubes de ciencia que tuve posibilidad de visitar durante los últimos dos días. Y también a sus orientadores, esperando que disfruten de su experiencia, la sigan trabajando y logren estas cosas tan buenas de las que he hablado aquí y he visto estos días.




viernes, 28 de octubre de 2016
Posted by Pablo Buydid

¿Premiar el buen trabajo?

Recientemente surgió en medio de una conversación de viejos amigos, la cuestión de si es correcto o no premiar a un hijo por sus buenos logros. Y por extensión, ya que estamos, me gustaría plantearlo también para nuestros estudiantes.
El argumento que se planteó por una parte fue que los hijos tienen que hacer su trabajo. Y esforzarse por hacerlo bien. Recibir un premio no tiene que ser un objetivo ni tiene que darse, ya que es el trabajo, la asignación, que tiene el hijo.
Sin embargo, no puedo ignorar un polo diferente de la cuestión, que en cierta manera define mi propia opinión, que daré más adelante. Cuando tenemos en un salón a un estudiante con dificultades de algún tipo, ¿no le hace bien que destaquemos sus logros, recompensemos su esfuerzo? A veces el premio es simplemente una nota (para un estudiante no es tan "simplemente"), otras puede ser algo material que se gane por alcanzar alguna meta.
Entonces, si a esos estudiantes les hace bien recibir un premio por su trabajo, ¿será correcto excluír de la posibilidad a aquellos que tienen más facilidad?

Lo que opino.

Si bien es cierto que el objetivo de un hijo en el papel de estudiante no es tener buenas notas para recibir un regalo, también es cierto que premiar su labor es satisfactorio y lo ayuda a realizar un buen trabajo. No es el único objetivo, claro está. Concentrarse en eso desenfocaría el camino del aprendizaje.
Todos nos planteamos metas a largo y corto plazo. En el caso del niño o niña, por ejemplo, una meta a largo plazo puede ser la carrera que quiere desempeñar. Bien planteada puede ser un gran estímulo para su labor escolar. Pero también hay metas más cortas:
"Tengo que esforzarme para que mis calificaciones sean tales al fin de cierta etapa"
"Quiero superarme en algun área que me esté costando"
Cuando somos padres, el estímulo a nuestros hijos en este aspecto, como los maestros a sus estudiantes, fomenta el buen trabajo.
Y en cuanto al premio, pueden ser interesantes satisfacciones en el esfuerzo puesto para alcanzar esas pequeñas metas y no debería ser desproporcionado con el nivel de dicha meta, de ser posible.



Hoy temprano escuchaba a un grupo de estudiantes que concurren a una ONG en las que se les ayuda en sus estudios. El común decir de esos estudiantes tenía que ver con lo motivados que se sienten cuando los adultos "le dan para adelante", los motivan.

Entonces, ¿Qué opinan ustedes? ¿Está bien premiar a nuestros hijos por su estudio? ¿Qué otras opciones plantearían?
sábado, 8 de octubre de 2016
Posted by Pablo Buydid

Contraseñas seguras


Uno de los factores más críticos a la hora de cuidar nuestras cuentas sociales es la elección de la contraseña correcta. Una buena contraseña tiene que cumplir al menos dos requisitos importantes: 1- ser fácil de recordar por el usuario y 2- ser difícil de adivinar por intrusos. El desafío está en lograr un equilibrio entre ambas situaciones.

Existen varias técnicas que debemos evitar. También las hay que podemos seguir para nuestra protección. Veamos brevemente algunas de estas.
 
viernes, 30 de septiembre de 2016
Posted by Pablo Buydid

Nativos digitales, el acceso a medios sociales y la cuestión de responsabilidad

Voy a asumir parte de lo dicho cientos de veces sobre el término Nativos Digitales. Si he de ser sicero, no comparto ciertos aspectos de esta expresión y de las cosas que involucra en general. Pero no es el fin de estas notas, ni de mi exposición de hoy. Así pues, partamos de la base comunmente aceptada: contemplamos una generación que ha nacido en medio de la revolución de la información y de su difusión digital, viendo las tecnologías de la información como parte cotidiana de sus vidas, y por lo tanto no ofrecen resistencia a su uso, mostrando además una facilidad notable para asimilarlas.
Por otro lado, expongo previamente a lo que deseo exponer, la pregunta que puede ser obvia en ciertos casos: ¿Existe entre ellos simplemente el derecho al acceso a la información, a los medios sociales y a interactuar con sus pares en dichos medios?



La línea que separa argumentos a favor y en contra puede enfrentar argumentos muy convincentes. Lo cierto es que si bien existen legalmente regulaciones para limitar el acceso basado en la edad del usuario, el acceso a la información bien puede considerarse un derecho, y debería defenderse... en el caso ideal del asunto.
Pero sabemos que lo ideal no se presenta en la realidad, al menos no con frecuencia. Y en este tema ocurre justamente de ese modo. Lo que me lleva a la tercer parte del título de este breve artículo: el uso responsable de los medios.
La brecha que existe entre la facilidad de acceso a la tecnología por parte de los jóvenes contrastano con lo que se aprecia en sus padres en muchos casos, solo logra que los jóvenes accedan y experimenten dichos recursos sin la correcta educación para un uso seguro. Y es una pena, al tiempo que peligroso, contemplar esta realidad, en el uso descuidado de esos recursos.
Podemos ennumerar una gran lista de situaciones que son prueba del riesgo que existe en este aspecto. Pero lo haremos en otros artículos.
Sí quiero detenerme en uno que puede parecer de poca monta, que es fundamental: la responsabilidad de usar sus cuentas con seguridad.
¿Cuántos jóvenes recuerdan la contraseña de sus cuentas sociales al cabo de algunos meses? ¿Y las de su correo electrónico? Lo primero que tenemos que tomar en cuenta si hablamos de uso responsable de un medio o recurso, resulta ser el primero que se ignora.
¿Cuántos de ellos tienen tres, cuatro o más cuentas de una misma red social, solo porque olvidaron la contraseña de las anteriores? ¿Cuántos vuelven a crearse una cuenta de correo solo para crear nuevamente otra cuenta social?
Proteger nuestros recursos es una de las primeras premisas en cuestiones de seguridad. El descuido de este tipo puede parecer de poca importancia, pero por el contrario puede resultar grave.
Por eso siempre incluyo este razonamiento en mis charlas: ¿Puedes usar redes sociales? ¡Claro! Siempre que estés al tanto de la responsabilidad que implica. Y actúes con seriedad y buen criterio.
Es como conducir un automóvil. Una cosa es saber conducir (operarlo). Esto es: saber y entender el uso de los componentes (acelerador, frenos, cambios, volante) para su conducción. Pero otra cosa es comprender los riesgos implicados, anticiparnos a situaciones que puedan presentarse, respetar las normas y buenas conductas necesarias para una conducción segura para uno mismo y los demás.
No es muy diferente en el uso de redes sociales. Muchos entienden cómo operar los medios sociales. Pero lamentablemente pocos comprenden los riesgos posibles, rara vez actúan anticipando situaciones de riesgo ni toman nota de simples reglas de conducta digital que deberían observar para un uso seguro de sus redes.
Una vez más: ¿Puedes usar redes sociales? Tal vez tu mismo puedas analizarlo.
viernes, 19 de agosto de 2016
Posted by Pablo Buydid

Sobre mi...

Mi nombre es Pablo Buydid. Soy profesor de informática en secundaria.

Trabajo en los colegios Biarritz de Maldonado, y Galileo Galilei de Piriápolis, además de liceos públicos.

Pueden encontrar más información sobre mi trabajo en mi página personal: www.pablobuydid.com

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