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Comenzando el 2013
Las vacaciones de verano van quedando atrás, y aquí estoy como mis colegas, preparando todo para un nuevo año de clases.
Entre reuniones de antecedentes, previas a clases, y comenarios entre profesores y directores, se va perfilando un año lleno de actividades y experiencias. Como el año anterior, estaré trabajando en Piriápolis (lugar donde vivo) y Maldonado.
¿Cómo serán las clases este año?
En general, seguiré utilizando herramientas que venía empleando años anteriores. El uso de Edmodo para estar en contacto con mis estudiantes, y poder hacer seguimiento de sus tareas, fue muy provechoso, y estoy seguro que lo será también en este año. También seguiremos utilizando mi wiki personal: infonote.wiki.zoho.com. Allí mis estudiantes encuentran todo el material que creo pertinente para el desarrollo del curso, y además invita a explorar un poquito más. Obviamente, siempre pueden investigar otras fuentes, para ampliar lo publicado allí.
Como elementos nuevos, pienso recurrir más al uso de multimedia para ayudar en el aprendizaje. En pruebas diagnósticas anteriores, muchos estudiantes indican que se sienten cómodos viendo el material, más que escuchando la lección. Con ese motivo, intentaré utilizar un poco más algunos videos que ayudan a comprender algunos de los conceptos que deseo dejar claros en el año. También supongo que esto podrá ser provechoso, y si resulta así lo dejaré integrado a mi metodología.
Un poquito de ansiedad despierta a estas horas. Falta muy poco, y a medida que recibo las listas de alumnos me van llegando ganas de ir conociendo a mis nuevos estudiantes. Espero que podamos disfrutar de un excelente año.
Una educación más divertida
Digámoslo sin rodeos: ¿por qué tenemos que negar a nuestros estudiantes usar los recursos que les resultan habituales, a los cuales están acostumbrados, los que les resultan cotidianamente utilizables?
Es innegable que existen profesores que mantienen una actitud negativa hacia varias propuestas, cuando estas podrían abrirles puertas muy interesantes. Veamos un poco más...
En casi todas las reuniones de comienzo de clases, en algunas coordinaciones y reuniones de evaluación, en reuniones con padres, aparecen opiniones sobre qué prohibir y como dejarlo claro: No celulares, No computadoras, No Facebook, Twitter ni otra red social en clase de informática, No ceibalitas en clase (sí, sí, aunque les parezca increíble, lo escucho en muchas clases). Todo docente es conciente que todas estas cosas plantean desafíos. Es difícil mantener una clase en orden y productiva con la interrupción de celulares, muchachos/as distraídos en internet, etc. Pero también sabemos que la negación de recursos que son de uso normal en alguien, produce resultados contrarios a los esperados. En el caso de herramientas de entretenimiento y comunicación, decir NO a tantos recursos corta las manos creativas de muchos estudiantes en muchas áreas de estudio.
El rol del docente.
La labor del docente no pasa solamente por enseñar la materia. Es más, hoy en día esa tarea ni siquiera es la primordial. Un docente ha de ser capaz (entre otras tantas cosas) de contagiar al grupo para que alcance objetivos y pueda sacar conclusiones por sí mismo. Las enseñanzas descubiertas por uno mismo cobran un valor impresionantemente más grande que cuando se imponen por otro. El docente es el guía en esta etapa. Pero cuando el docente cambia el NO por la posibilidad de experimentar con distintos recursos, las clases no solo se vuelven más amenas, sino que puede sacar resultados grandiosos.
Es cierto, no es simplemente permitir dichas herramientas. Es saber proponerlas con un enfoque educativo. Son varios los profesores que han permitido el uso de celulares, música, computadoras, redes sociales, persiguiendo un objetivo previamente planteado, y esto permite a los estudiantes entusiasmarse con la tarea. Requiere reglas, pero son más aceptadas cuando hay cierto margen de acción en el uso de recursos "naturales" en el jóven.
Una educación más divertida.
En las clases en las que los estudiantes han de usar celulares para confirmar cuentas electrónicas, o subir fotos (o compartirlas por Bluetooth), se respira un aire muy animador entre los estudiantes. Proponer clases en las que se utilicen juegos en una computadora para aprender, se nota la diferencia entre aprender por imposición y aprender por experimentar. Los resultados son obvios.
Abundan los juegos educativos hoy en día. Leo a menudo sobre juegos para escritorio, dispositivos móviles y plataformas educativas en las cuales el juego involucra una enseñanza de calidad. Los docentes hemos de aprender a sacar provecho de estas propuestas para emplearlas eficazmente en nuestras clases.
Aunque debe haber un control en lo que se hace y no se hace en un aula, no podemos ser los malos que entramos a clase a imponer toda una lista de NO SE PUEDE... Más bien, evaluar qué cosas pueden ser oportunas para mi materia, de modo que mis estudiantes se sientan atraídos hacia la experimentación y puedan aprender de un modo divertido. La educación no tiene que ser aburrida. A veces ese es el gran problema en la frustración de muchos estudiantes.
Estos días, hemos estado trabajando Multimedia con algunos grupos. Estamos conociendo herramientas en línea para retoque gráfico, por ejemplo Pixlr. En este caso puedo afirmar todo lo anteriormente mencionado: me bastó mostrar unas líneas generales sobre el uso de la aplicación... luego los estudiantes tuvieron la libertad de experimentar dos horas completas, música en el ambiente de por medio, y crearon diseños muy bonitos, empleando diferentes técnicas a medida que probaban, borraban, intentaban nuevamente... y la clase se realizó con un órden admirable.
La educación logra cosas gratificantes, si la mezclamos con un toque apropiado de diversión.
Un balance preliminar del año de clases
En mi trabajo como docente, este año fue muy interesante, y distinto a los anteriores. Tuve ante mí la posibilidad de comenzar a trabajar en la enseñanza pública secundaria, luego de algunos años dedicado a la enseñanza en institutos privados. Desde el inicio suponía un nuevo desafío en algunas áreas, como el llevar adelante grupos más numerosos de lo que estaba acostumbrado, llevar adelante programas bien coordinados, cumplir con todos los centros, viajar, ajustar horarios y todo lo que en torno a esto podría ocurrir.
De todos modos, llegando ahora al final del año en todos los centros, mirar atrás y hacer un pre-balance, me adelanta algunos resultados muy positivos. Muchos desafíos fueron no tan fáciles de afrontar y redondear, pero en lo que se refiere al trabajo con los muchachos, estoy muy contento por muchas razones:
- Tuve la oportunidad de conocer a nuevos estudiantes y el privilegio de compartir información que les fuera útil.
- Interiorizarme en el funcionamiento de nuevos centros, y trabajar mano a mano con docentes a los que no conocía, lo cual fue un placer.
- Descubrir vetas creativas en muchos de los estudiantes, y ayudar al resto a encontrarlo en las clases.
Da una gran satisfacción ir por la calle o subir al ómnibus y cruzarme con los muchachos, intercambiar saludos, estar abierto a sus consultas y comentarios. Soy de pensar que cuando los estudiantes nos abordan fuera de clases, y fuera del centro de estudios, es un síntoma positivo, y demuestra al menos en parte que uno realiza su trabajo moderadamente bien. No solo brindar educación académica y curricular, sino también valores, consejos, apoyo y ejemplo en otros marcos. Todo eso me llena en positivo el balance. Recibo muchos correos electrónicos de algunos de mis estudiantes, y también comentarios en algunos trabajos que realizan, que me hacen confiar en esa conclusión.
Por otro lado, no tengo que olvidarme de la parte negativa del balance (nunca es perfecto). Existe inevitablemente cierta cantidad de insuficiencias que en algunos casos se hacen difíciles de abordar. En algunos grupos pude conocer alumnos con críticos problemas que perjudicaron mucho su trabajo. Los dos problemas más complicados para mi fueron los relacionados con el poco o ningún apoyo familiar, y la influencia de entornos donde la droga produce estragos. Algunos (muchos en realidad) alumnos tienen carencias afectivas muy severas, no obtienen apoyo de estudio y emocional de parte de sus padres. Este problema es un freno impresionante en su desempeño. Algunos muchachos llaman la atención a gritos, como una vía de recuperar ese afecto que necesitan. La rebeldía y falta de interés que esto provoca hace en ocasiones un tanto difícil la docencia en grupos mixtos.
En cuanto al segundo problema, no puedo asegurar cuando un alumno está directamente relacionado a círculos donde la droga está presente. Pero algunas actitudes dejan sospechas. Apatía, depresión, desinterés, violencia, frecuentes problemas de salud que hacen que tengan que retirarse de clase, y más. También se nota en algunos casos que la violencia familiar sigue estando presente (sea física o verbal). Desde los centros de estudios no es demasiado lo que se logra, pero he intentado dar el apoyo apropiado para darles un lugar donde puedan estar cómodos, y estar abierto a sus necesidades, aunque es algo difícil de concretar en clases.
Igualmente, voy cerrando el año con lindos balances, y cosas por mejorar en los próximos años. Espero que las experiencias de este año motiven a un gran grupo de estudiantes a ver su educación con vista positiva, y que al menos les ofrezca un punto de apoyo firme en sus próximas vivencias.
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