Posted by : Pablo Buydid martes, 4 de abril de 2017

Desde su aparición, el navegador de Google basado en Chromium, Chrome ha captado la atención y admiración de mucha gente que usa internet. 
Tengo que admitir que es un navegador prolijo en su apariencia y comportamiento. Su interfaz es clara, funcional y limpia. Su capacidad de instalar complementos y hacer funcionar páginas como si fueran aplicaciones en múltiples plataformas, lo hacen muy apetecible.
Pero tengo que admitir que lejos está de ser mi navegador preferido.
Hoy más temprano veía una imagen en la que se ilustraba el comportamiento de los distintos navegadores, y Chrome estaba a la cabeza dentro de las características. Pero desde mi punto de vista, discrepo un poco.

Un poco de historia.

Hace algunos años, antes del auge de Chrome, cuando las opciones eran Internet Explorer, Firefox y Opera, mi preferido era este último. Una joyita en funcionamiento, velocidad y características. Eran tiempos en que usaba Windows, y cuidaba los recursos disponibles de mi humilde computadora. Opera fue uno de los primeros navegadores en utilizar (realmente bien) pestañas para navegar por múltiples páginas. Y aunque Firefox podía hacer lo mismo, en mi caso siempre disfruté más de la velocidad de carga en Opera. Usé ese navegador incluso cuando me pasé al mundo Linux, disfrutándolo hasta la versión 12 que estuvo disponible para esa plataforma.
En mi computadora tengo instalado Chrome. Solo por dos razones: las aplicaciones que puedo instalar, más que nada las que puedo abrir como programas en su propia ventana, y el sistema de impresión remota. Para todo lo demás (léase "todo lo que tenga que ver con navegar"), lo descarto.
En el interín usé Chrome. Y acostumbrado al desempeño y velocidad de Opera (nunca mantenía menos de 15 pestañas abiertas), pasar a intentar hacer lo mismo en Chrome, me desalentó. Ni en Linux, Windows ni Android ha sido un navegador que se mueva bien conmigo. Cuando en otros navegadores usaba entre 10 y 15 pestañas, Chrome se derrumbaba al pasar 5 o 6. Y la velocidad para cargar inicialmente me desesperaba.
Ya no uso Opera, más al considerar que utiliza el mismo motor de Chrome, pero a mi gusto mal empleado. Solo me gusta su acabado gráfico y algunas funciones, como la opción de ahorro de batería.
En mi computadora tengo instalado Chrome. Solo por dos razones: las aplicaciones que puedo instalar, más que nada las que puedo abrir como programas en su propia ventana, y el sistema de impresión remota. Para todo lo demás (léase "todo lo que tenga que ver con navegar"), lo descarto.

Entonces ¿Cuál navegador prefiero?

Tengo dos preferidos. Por un lado, las últimas versiones de Firefox me han resultado muy funcionales y ágiles. Y tengo una copia en mi sistema.
Pero el que más me ha llenado las expectativas es un navegador que ha sabido reunir el equilibrio apropiado entre funcionalidad y sencillez. Y se trata de un relativamente nuevo navegador que según se presenta, rescata lo mejor de Chrome y las interesantes ideas de Opera en uno solo. Se trata de Vivaldi, creado por quienes quienes estuvieron al frente de aquel Opera de tiempos dorados. Curiosamente usa el mismo motor de Chrome, admite sus complementos. Pero lo ha hecho de un modo más refinado, logrando un entorno muy ágil y ameno.
 
Ustedes ¿qué navegador prefieren y por qué? 

Sobre mi...

Mi nombre es Pablo Buydid. Soy profesor de informática en secundaria.

Trabajo en los colegios Biarritz de Maldonado, y Galileo Galilei de Piriápolis, además de liceos públicos.

Pueden encontrar más información sobre mi trabajo en mi página personal: www.pablobuydid.com

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