Posted by : Pablo Buydid jueves, 13 de agosto de 2015



¿Por qué veo tanto sentimiento de soledad entre los jóvenes, aunque los vea ostentar una interesante cantidad de amigos y compañeros?
A veces me hago esa pregunta, cuando observo sus rostros, cuando los miro relacionarse con otros, e incluso cuando converso directamente con ellos, o me cuentan sus expericias.
Hoy leía un breve informe sobre un tema relacionado a este, en el que se citaban las palabras de un profesor de Japón, Tetsuro Saito: “La capacidad de comunicación va en declive debido a que los teléfonos móviles y otros dispositivos se están interponiendo entre las personas”.
Es un tanto irónico que un invento concebido para mejorar nuestra comunicación diaria, esté afectando justamente la comunicación de calidad. La que nos relaciona de verdad con nuestros amigos, compañeros y familia. La que nos hace sociales, la escencia de lo que somos.
Ante nosotros contemplamos un gran abanico de tecnología que en la práctica promueve el aislamiento. La calidez del hablar cara a cara, queda suplantada por mensajes de texto, estados en un perfil de redes sociales, pensamientos escritos sobre una imagen, etc.

¿Está mal entonces el uso de la tecnología, como herramienta de comunicación? Realmente considero que no. Pero depende mucho de cómo la empleamos. También del lugar que le asignamos. Como herramienta puede ser altamente eficiente, pero saquémosla de ese contexto, hasta convertirla en el centro de nuestro eje, y perderemos lo que perseguimos con estas palabras.

Comunicación efectiva, incluso con tecnología.


Ciertamente, podemos utilizar la tecnología con un mejor criterio. Y si lo analizamos, la misma tecnología puede ser detonante de una buena comunicación.
El televisor como fuente de información, bien puede ofrecer el pretexto para comentar y discutir una noticia en familia. Por supuesto que requiere disciplina y buenos habitos. Pero no es imposible intentarlo. Existen programas que resultan apropiados para intentarlo.
El teléfono celular obviamente es una herramienta destacada en este campo. Pero como se mencionaba antes, le resta calidez a la conversación. ¿Podríamos intentar un tiempo el usarlo para comentar novedades de nuestra jornada? Tal vez evitar las frases cortas, los mensajes para solicitar cosas, y pensar en el destinatario para interesanos en alguna necesidad que tenga. Pero no ser superficial. Si comenzamos una conversación, estar dispuestos a continuarla tanto como sea necesario. Y una cosa más: no usarlo cuando por fin estamos cara a cara, aprovechemos el habla natural!

Tablets, computadoras y otros dispositivos que aparentemente no están tan a la altura de la comunicación efectivo, ofrecen medios que pueden ser bien aprovechados. ¿Usamos la cámara web para ver el rostro de nuestro interlocutor? ¿Miramos sus expresiones? ¿Sabemos interpretarlas?

Más allá de todo esto, lo importante es el uso correcto de nuestro mensaje. Y aunque no estamos todo el día hablando cosas formales, darnos un momento para nutrir la comunicación con nuestros contactos, enriquecerá nuestra experiencia.

Todo esto no intenta opacar la realidad evidente que el hablar cara a cara es mucho más efectivo, más sensible, más acorde con nuestra naturaleza de comunicar con significado.

En cuanto a ustedes, ¿cómo creen que podemos evitar sentirnos tan solos, aunque estemos tan rodeados... de presencias digitales?


Sobre mi...

Mi nombre es Pablo Buydid. Soy profesor de informática en secundaria.

Trabajo en los colegios Biarritz de Maldonado, y Galileo Galilei de Piriápolis, además de liceos públicos.

Pueden encontrar más información sobre mi trabajo en mi página personal: www.pablobuydid.com

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