Posted by : Pablo Buydid viernes, 7 de agosto de 2015

Imagen: www.raisingmiro.com
Hay un mal compañero silencioso en nuestras salas de clase, muy a menudo. Afecta el rendimiento de nuestros estudiantes. Los acosa. Les hace sentir muy mal. Y a veces ni se dan cuenta de su presencia.

La depresión es lamentablemente un mal común en nuestros días. Y lo triste es que puede notarse entre personas muy jóvenes. Les saca las ganas de reír, de estudiar, de inventar cosas nuevas, de relacionarse con otros compañeros, los hunde en una tristeza que no pueden comprender. Ciertamente es muy cruel ese sentimiento de sentirse mal, muy mal... y no entender la razón por la cual tocan fondo.

Todos hemos tenido días malos. Todos hemos experimentado una situación de tristeza. Pero cuando hablamos de depresión clínica nos referimos a un trastorno que puede considerarse grave (más si no se atiende), ya que afecta considerablemente nuestras actividades cotidianas y la relación con otros. Hasta provoca un sentimiento de culpabilidad casi permanente ante casi toda situación: «Es culpa mía, siempre es culpa mía...».

La depresión es un dolor intenso desde lo profundo, cuando no se sabe exactamente dónde está la causa, por qué duele, y como me lo quito. Y maneja nuestra vida y emociones.


¿Crees que eres víctima de la depresión?
Analiza estos síntomas. Y si ves que muchos aplican a tu persona de un modo reiterado, por mucho tiempo, consulta a un médico especializado (no siempre el diagnóstico de depresión es exclusivo a estos síntomas, y es bueno evaluar profesionalmente otras causas, incluso físicas).

● Abatimiento durante la mayor parte de la jornada, casi todos los días, durante un mínimo de dos semanas
● Desinterés por actividades consideradas antes placenteras
● Marcado aumento o pérdida de peso
● Insomnio o demasiado sueño
● Aceleración o reducción anormal de las habilidades motoras
● Extenuación sin causa aparente
● Sentimientos de inutilidad o de culpa exagerada
● Menor capacidad de concentración
● Ideas suicidas recurrentes

Busca ayuda.
Una de las principales trampas de este mal compañero, es pensar que podemos librarnos de el por nuestros propios medios. Se necesita ayuda. Hablar del problema con alguien de confianza es un buen paso para comenzar. Te ayudará a considerar lo que puedes hacer y lo que sientes. Hasta podrás identificar mejor el problema y tomar las siguientes medidas de un mejor modo.

No te aísles, no busques excusas, no des rienda suelta a los impulsos que sientas para hacer cosas que antes no hacías, provocados por los sentimientos de culpa.
Habla del tema en casa, en un momento de tranquilidad. Pide ayuda profesional tanto para el diagnóstico como para el tratamiento. Sí, es posible encontrar un equilibrio razonable en medio de este trastorno.
No te avergüences por lo que sientes. Ni te eches la culpa por ello. Muchos jóvenes lo experimentan, y es más común de lo que crees. Pero no por ello lo minimices, trátalo.
quito. Y maneja nuestra vida y emociones.

Rodéate de gente positiva. El habla negativa, afectará que puedas pensar en positivo. Cuida lo que ves y oyes. Noticias impactantes pueden afectar aun más tu estado de ánimo. En cuanto a los amigos, recuerda que muchos pueden tener buenas intenciones en lo que te aconsejan, pero no siempre va en ayuda de tu tratamiento. Aprende a evaluar las opiniones y consejos.
Y si te diagnostican depresión, no te desesperes, ni pienses lo peor. Con un correcto tratamiento se puede mantener esos sentimientos a raya. Ponte metas, intenta rutinas saludables como caminar, hacer un deporte, fomentar tareas que te produzcan placer personal, rodéate de buenos amigos, etc.

Sobre mi...

Mi nombre es Pablo Buydid. Soy profesor de informática en secundaria.

Trabajo en los colegios Biarritz de Maldonado, y Galileo Galilei de Piriápolis, además de liceos públicos.

Pueden encontrar más información sobre mi trabajo en mi página personal: www.pablobuydid.com

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