Archive for junio 2011

Como nos vemos. Como nos ven. Coloreando la vida

Las siguientes palabras no tienen por objetivo traer atención a mi persona. Tampoco colocarme en posiciones que realmente no considero las más justas para mi. Simplemente es parte de reflexiones que he tenido estos días pasados, y quiero compartir, al mismo tiempo que deseo usarlas para analizarme un poco más.

Cuántas veces vamos por el mundo tratando de sentirnos bien con lo que somos, con la vida, con otras personas. Y cuantas veces recibimos muestras al respecto, de fuentes que no esperábamos, o de maneras no pensadas. Soy una persona que en el interior me minimizo a menudo, me retraigo en muchas tareas y pierdo los colores de mis sendas con frecuencia. ¡Pero me apasiona cada rama de mi trabajo!
Hace un par de días, una alumna esperó un momento tranquilo en un intermedio de clases, para darme un regalo. Pero lo que más me llamó la atención fueron sus palabras, ya que expresó que dicho regalo era por cómo me aprecia, por el apoyo que le brindo y dio razones de su pensar.
Años anteriores he tenido muestras sutiles de agradecimiento por distintas actitudes de parte de alumnos. Esta vez, prácticamente me quedé sin habla, porque aunque trato de dar todo lo que está en mis manos en cada clase, más allá de lo que mencioné al inicio del post (no es fácil cuando yo mismo "pierdo los colores"), continúo repitiéndome que no es suficiente, que no tengo la capacidad para abordar algunos temas, que a muchos de los muchachos les hace falta más, y no basta con lo que reciben en sus jornadas.
Junto a esta experiencia hechos simples de cada día. Vivo en una ciudad pequeña. Somos aproximadamente 12.500 habitantes aquí. Y se presta para que la gente se conozca. Salir a las calles supone para mí, llegar tarde a todos lados. Y es así, porque muchas veces me paran en las calles, para saber cómo estoy, para consultarme por algo, o simplemente saludar. Y son todos saludos muy simpáticos, "coloridos", con buen sentimiento.
Cuando hace un año y medio me enfrenté a una situación complicada por causa de un accidente, recibí muchísimas muestras de cariño de parte de "media" ciudad. Estando en Montevideo, recibía muchas llamadas (no las atendía yo por mi estado), gente venía a verme, se preocupaba mucho por mí. Fue una época gris, pero que se coloreó con esas muestras de amistad. Gente que aprecio mucho estuvo a mi lado con total dedicación. Y les debo mucho. A mi regreso, sentí como todos estaban pendientes de mi, y hasta el día de hoy (año y medio después) mucha gente me para en las calles para preguntarme cómo voy.
Y sumo más. He tenido una vida que considero privilegiada en cuanto a cariño familiar. No me ha faltado educación (dentro y fuera de casa), atención de mis padres y familia ni cuidados necesarios para crecer lo mejor posible.
Y mi actual familia es lo más grande que tengo. Mi esposa y mi pequeña son pinceladas muy destacadas en mi vida. Valen muchísimo y nos lo expresamos muy frecuentemente.
Entonces, me pregunto sobre el por qué vuelvo mis tonos siempre hacia el gris. Hoy estoy leyendo mis mismas palabras en este post, y me suena a autoreprimenda. Me van llenando de colores todos los días y sin embargo insisto en cambiar los colores. ¿Qué es lo que hace presión en mi interior para tornar los colores de forma incorrecta? ¿Por que no tomo tantas fuerzas para aferrarme a los colores verdaderos que la gente, los amigos, esos queridos estudiantes, mi familia, me pintan a diario?
Las palabras que he analizado estos días no me agradan, pero surgen: egoísmo, egocentrismo, ingratitud. Palabras grises, turbias que empañan gran parte de mis reflexiones al transcurrir algunos días, aunque me repiten que no son las verdaderas.
Y sin embargo, me siguen regalando colores. Hoy quisiera tomar un poco más en serio esos colores, el sentido de cómo me ven, e ignorar por un rato la manera como me veo. Al menos por un rato para hacer más colorido la senda que me toca recorrer hoy.
jueves, 23 de junio de 2011
Posted by Pablo Buydid

Robamos ideas

Todo lo que sabemos como seres humanos, en nuestros trabajos y oficios, lo hemos imitado de algún modo a partir de otras personas. Como un autor insinuó: Robamos ideas continuamente.
En clase, robar ideas puede interpretarse positivamente también. Robamos ideas contínuamente, cuando nos basamos en los trabajos de otras personas para realizar uno similar o lo usamos como base para mejorarlo, o bien para "pulir" algo ya creado.
Recientemente, en una clase en que usábamos PowerPoint para crear un informe sobre una encuesta, uno de los equipos presentó un trabajo con un gran atractivo visual, con elementos que no habían sido utilizados por otros equipos. Inmediatamente causó una impresión favorable entre los restantes, cuando se asombraron por el resultado, y pidieron información a dicho equipo para saber cómo lo habían logrado.
Todos los equipos replantearon sus trabajos, y el resultado final de la entrega fue excelente. No hicieron presentaciones "copiadas", sino que usaron las técnicas obtenidas, adaptándolas a su ingenio y gustos.
Es un buen ejemplo para ver como Robar información y técnicas es muy favorable en la educación. Más allá que como profesores queremos que nos "roben" ideas para sus estudios, cuando se logra este método entre los mismos estudiantes, estamos dando un gran paso en la educación de los jóvenes de la actualidad.

Todos robamos ideas. No es ilegal. No es inmoral. Es como aprendemos los seres humanos, imitando, copiando, robando ideas, en el mejor de los sentidos.

Debo aclarar algo a algunos de mis estudiantes que tal vez lean esto: robar ideas en el sentido en que lo menciono aquí, no significa copiar en un test, cuando este es individual. Supongo que comprenderán la idea :)
miércoles, 15 de junio de 2011
Posted by Pablo Buydid

Cuestiones sobre internet entre estudiantes adultos

En la jornada de ayer se repitió un hecho común cuando nos reunimos con estudiantes adultos para realizar talleres de computación. En casi todas las ocasiones surgen cuestiones sobre el uso de internet, muchas interrogantes más que legítimas, pero también un poco de miedo, a veces por causa del desconocimiento, otras por noticias que les han alarmado.
Ayer surgió el tema Facebook, y rápidamente el tema terminó en "Robo de identidad" y hasta en "fraudes electrónicos".
Para muchos, estas tecnologías de la comunicación implican riesgos, y todavía se ven con recelo. Supongo que el razonamiento es válido, pero por supuesto, nuestro trabajo es transmitir tranquilidad mediante inculcar buenos hábitos de trabajo en la red. A eso apuntamos en definitiva.
Como dijimos en la jornada mencionada: Internet es como la vida misma: podemos inclinarnos hacia lo bueno o hacia lo malo. En gran medida somos nosotros los causantes de muchas situaciones que generamos, o tomamos rumbos que pueden perjudicarnos. En el caso de las estafas online, así como a nadie en su sano juicio andará por la calle con todo el dinero a la vista de todos, en lo que se refiere a transacciones online, también hemos de ser precavidos y de buen juicio.

Jornadas como las de ayer motivan un poco más para seguir conversando sobre estos temas entre ese sector de estudiantes.
sábado, 4 de junio de 2011
Posted by Pablo Buydid

Celebrar errores

No todos nuestros estudiantes son iguales. Y puesto que nos encontramos con grupos tan heterogéneos, hemos de motivar a todos ellos para que puedan llegar a más.
Muchos autores y educadores tienen una actitud positiva ante los errores que se comenten en clase. Celebrarlos.
Lo cierto que el error es una muestra de actitud hacia la acción, a intentar un trabajo, y eso es un enorme punto a favor del estudiante.
Comienzo mis clases todos los años indicando que más que resultados exactos busco, aprecio y califico la voluntad para intentar realizar las tareas asignadas. Y lo llevo a la práctica. Todo estudiante que se esfuerza por alcanzar objetivos, más allá del resultado final, tiene excelente posibilidades de rendir correctamente en mi materia.

Utilizar errores en el trabajo (cualquiera sea) es un punto de partida para trabajar un tema más en profundidad. Es usarlo como punto de apoyo para intentarlo una vez más. La actitud hacia el error nos debería permitir aprender de esos errores para corregirlos al próximo intento. Y es para mí una demostración de que un trabajo se realizó, hubo intención por trabajar.

Algunos trabajos que propongo están basados en actividades online, en la que los estudiantes responden cuestionarios que se califican automáticamente. Las asignaciones tienen un tiempo marcado para ser entregados. Muchos estudiantes cometen errores significativos al primer intento, pero el panel al que accedo, en el que puedo ver los nombres de los estudiantes, me muestra en la mayoría de los casos que ante esa situación, vuelven a intentarlo dos, tres y cuatro veces.... hasta que sale bien.

Tiempo atrás solía decir a mis estudiantes que en esas actividades de evaluación, solo tomaría en cuenta el primer intento. Eso mismo fue un error de mi parte, así que he aprendido -y voy en eso- que lo mejor es dejarlos intentar todas las veces necesarias.
Eso me ha permitido llevar a la práctica la celebración de los errores. Y estoy seguro que por repetición (¿acaso no funcionamos así?) aprendemos muchísimo más.
jueves, 2 de junio de 2011
Posted by Pablo Buydid

Cuente historias

Estos días he estado leyendo material de un libro de Tom Peters, que aunque está orientado a empresas, siempre es posible aplicar a la educación. Cierto, la educación es una gran empresa, en todos sus sentidos, y tal vez por eso tantas cosas leídas en el libro sean tan aplicables a muchos de los campos de mi actividad.


También ocurrió que estos días he tenido la oportunidad de hablar con varios profesores acerca de algunas dificultades que encontramos ante los estudiantes al momento del estudio. Rechazo a realizar tareas, resistencia a la educación, rebeldía ante las tareas asignadas y una lista no muy corta de inconvenientes que afectan negativamente esta labor, pero sobre todo, les perjudica en su desarrollo.


Y ahí es donde vino a mi memoria las palabras leídas. El autor cuenta en uno de sus artículos cómo los mejores líderes del mundo CUENTAN HISTORIAS. Una de las profesoras, quien también trabaja como psicóloga en uno de los institutos (y es su profesión), mencionó que obtiene resultados más alentadores cuando le dá vueltas a un asunto a través de un largo ejemplo, una historia bien elaborada. Solo así ha podido mantener la atención un tanto más orientada al tema que trata. ¿No será que entonces deberíamos intentar esa técnica?


Cierto, todos los profesores deberíamos contar historias... al menos los que tenemos la intención de alcanzar objetivos con una correcta estrategia. Pero también es cierto que al mismo tiempo que la juventud se encuentra en una etapa de crisis, muchos profesores también... e incluso muchos sistemas educativos.


Tom Peters menciona en una sección de su tema: "Obsesiónese por la calidad, y su equipo [en este caso, por qué no, sus estudiantes] no tardará en obsesionarse también". Contar historias, más que citar información estructurada puede ser una vez más, una herramienta a nuestro favor. Por supuesto, acompañada de buenas actitudes de parte de un profesor, intentando captar, medir, sondear la atención e interés de los estudiantes. En definitiva, somos propulsores de un equipo llamado Clase de estudios, y como en toda empresa, los miembros de un equipo tienden a imitar (voluntaria y más que nada involuntariamente) a sus "jefes", sus influyentes directos. Envonlver a los estudiantes en un tema, a través de historias puede contribuír en su concentración e interés.


Lo he intentado, y en algunos casos, al menos, he obtenido resultados interesantes.


¿Está esta alternativa en tus planes de trabajo? Me encantaría conocer experiencias.

Sobre mi...

Mi nombre es Pablo Buydid. Soy profesor de informática en secundaria.

Trabajo en los colegios Biarritz de Maldonado, y Galileo Galilei de Piriápolis, además de liceos públicos.

Pueden encontrar más información sobre mi trabajo en mi página personal: www.pablobuydid.com

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